Monumento a la frivolidad

Este domingo, una cadena nacional de TV programa por enésima vez Pretty Woman (Garry Marshall, 1990): un pequeño clásico del s. XX que sé que cuenta sus fans por millones en todo el planeta, encandilad@s por este cuento de hadas contemporáneo con el que Richard Gere se reafirmó como galán y Julia Roberts se convirtió en estrella hollywoodiense de la noche a la mañana. Pero, ¿es oro todo lo que reluce? Para quien esto escribe, no se pone en duda el legado cultural que nos ha dejado el film, sino la dudosa ética de un libreto que ensalza sin tapujos al capitalismo y a la sociedad de consumo… [leer más]

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