‘Akelarre’, la película que necesitábamos y no lo sabíamos

Tuvo un estreno discreto -tras el verano de la pandemia, cuando la reapertura de cines y teatros se hacía con aforos limitados o directamente no se hacía-, se colocó, para sorpresa de muchos, entre las favoritas a los Premios de la Academia 2021 -con el récord de nominaciones de esta 35ª edición, nueve-, fue la cinta más premiada en la ceremonia de los goyas virtuales con cinco cabezones en su palmarés, y ahora, tras su lanzamiento internacional en Netflix -ya estaba disponible en otras dos plataformas* desde febrero, pero solo en España-, se ha convertido en la tercera película más vista a nivel global y de la que todos hablan, comentan y alaban en las redes sociales. ¿Por qué ‘Akelarre’ se ha convertido en un fenómeno viral en todo el mundo? A mí se me ocurren estas cinco razones:

Feminismo y pedagogía. Vivimos un tiempo de crispación constante, donde la polarización de opiniones apenas deja espacio para los grises: todo ha de ser blanco o negro. Incluso el propio movimiento feminista, protagonista de una revolución silenciosa convertida ya en clamor por la igualdad en todos los rincones del mundo, no solo se ha visto atacada con acusaciones pueriles y sin fundamento por ciertos sectores reaccionarios, sino que empieza a ser discutido desde dentro de sí mismo por la pérdida de capacidad de escucha y diálogo. ‘Akelarre’, historia de unas jóvenes -casi niñas- que fueron acusadas de brujería en el País Vasco del S. XVII por una Inquisición aviesa de poder, es el relato de la dignidad frente al miedo, del empoderamiento frente al sometimiento, de la unidad frente al individualismo, de la inteligencia colectiva frente al dogma monolítico. ¿Qué mejor manera para resaltar esas virtudes que mediante un cuento siniestro y a la vez luminoso que nos revela una de tantas historias de la Historia? ¿Qué mejor vía para el feminismo que la pedagogía frente la imposición de las ideas?

Imágenes de ‘Akelarre’ © David Herranz / Avalon

Nuevos rostros. Nadie discute el talento y el buen oficio los Mario Casas, Candela Peña, Javier Bardem o Maribel Verdú de turno. Pero lo cierto y verdad es que la sobredosis de mismos rostros tanto en la pequeña como en la gran pantalla puede llegar a agotar al respetable -hasta no hace mucho, incluso se hacían chistes sobre qué película no tenía a Antonio de la Torre en el reparto-. El público agradece un soplo de aire fresco de cuando en cuando, y en ‘Akelarre’, salvo por la presencia de los ya veteranos Alex Brendemühl y Daniel Fanego, el elenco es toda una insólita novedad, arriesgada y maravillosa.

Todas a una. Amaia Aberasturi emerge como la cabecilla del grupo, reafirmada con una primera nominación al Goya. Sin embargo, este es uno de esos ejemplos en los que si existiera un galardón al Mejor Elenco, habría ganado de calle: las jóvenes protagonistas de ‘Akelarre’ –Garazi Urkola, Yune Nogueiras, Jone Laspiur, Irati Saez de Urabain y Lorea Ibarra-, fantásticas todas ellas, potencian su talento apoyándose unas con otras en una relación cómplice que se transmite a la pantalla y que les da carácter individual como intérpretes pero una fuerza descomunal como grupo, muy bien aprovechado por el director Pablo Agüero gracias a la gran labor previa de su equipo de casting. Ver a estas actrices danzar y cantar alrededor del fuego ante el pánico de sus beatos captores es uno de los momentos más inspirados de la película y una de las escenas más icónicas de nuestro cine presente.

La fuerza del euskera. Si bien es verdad que en ‘Akelarre’ el uso de este idioma está tan presente como el castellano -justificado claramente por motivos narrativos-, 2020 ha venido a confirmar la fuerza de la lengua y de las historias autóctonas del país vasco que ya se venía atisbando en los últimos años gracias a películas como ‘Loreak’ (2014) o ‘Handia’ (2017), ambas dirigidas por el tándem Jon Garaño-Aitor Arregi. ‘Ane’ (David Sañudo) -con otros cuatro premios Goya este año-, ‘Hil Kanpaiak’ (Imanol Rayo) o la televisiva ‘Patria’, creada por Aitor Gabilondo para HBO, dan buena cuenta de ello. Tampoco me olvido de ‘Baby’, el esperado regreso de Juanma Bajo Ulloa, si bien es verdad que su película sin diálogos, como casi todo su cine, se escapa de cualquier clasificación tradicional. Ulloa, no lo olvidemos, ya encabezó a aquella inolvidable generación de cineastas vascos que surgió en los noventa junto con Álex de la Iglesia, Julio Medem o Enrique Urbizu, entre otros.

Cine independiente de alto nivel. No nos engañemos: en el subconsciente del espectador medio, la palabra “independiente” aún lleva asociada cierta connotación negativa, como cutre o de baja calidad por su falta de medios. El gran éxito de los Blogos de Oro en su primera edición como premios del cine independiente español no solo ha sido el cerca de medio centenar de largometrajes presentados, sino la sobresaliente calidad técnica y cinematográfica de muchos de ellos que se ha visto recompensado luego en las grandes ligas, como la ya citada ‘Ane’, la multipremiada ‘Las niñas’ (Pilar Palomero) o la sorprendente ‘My Mexican Bretzel’ (Nuria Giménez Lorang). No quiero olvidarme de ‘Planeta 5000’ (Carlos Val), ‘Mujereando. El Quejío de una Diosa’ (Carmen Tamayo), ‘La desvida’ (Agustín Rubio Alcover), ‘Estándar’ (Fernando González Gómez) o ‘El arte de volver’ (Pedro Collantes), obras muy notables sin apenas distribución y que, como en el caso de ‘Akelarre’, bien merecen que un Netflix o un Filmin de turno apuesten por ellas.

(*Actualmente, ‘Akelarre’ se encuentra disponible en Filmin Premier, Netflix y Movistar+)

El corazón y los monstruos

Quienes me seguís por redes sociales habréis comprobado que últimamente comparto muchas buenas noticias -¡y que siga así la racha!- en torno a ‘Roberto’, un corto de animación que descubrí entre los seleccionados a los últimos Blogos de Oro. Vaya por delante que nada tengo que ver con esta obra, más allá de una profunda y creciente admiración como espectador, ni con su directora Carmen Córdoba, con quien de momento me une una respetuosa amistad virtual que espero más pronto que tarde, pandemia mediante, se traduzca en coincidencia real en algún certamen o festival.

‘Roberto’ es, en dos pinceladas, la historia de amistad entre dos vecinos separados por una calle y al mismo tiempo unidos por un viejo tendedero. Desde niños, él le profesa a ella un cariño sincero y romántico a través de sus dibujos; ella, sin embargo, le corresponde con tímidas sonrisas mientras en la soledad de su cuarto se avergüenza de su aspecto físico. Así pasarán los años, hasta que llegará el día en el que ella deberá enfrentarse a su soledad, a sus miedos y a su monstruo interior.

Fotogramas de ‘Roberto’ (2020) © Carmen Córdoba

Sin diálogos, con una música emotiva y envolvente, un montaje fluido y una animación excelente que aúna varias técnicas diferentes, ‘Roberto’ nos lleva por un viaje emocional lleno de aristas, contraponiendo las inseguridades y prejuicios de su protagonista femenina -víctima silenciosa de una sociedad que te devora si no formas parte del espejo tramposo y deforme que solo refleja fantasmas- con la mirada sincera de quien tan cerca y a la vez tan lejos espera pacientemente, hasta llegar a un revelador y agridulce giro final que no solo hace que empatices aún más con esta entrañable pareja, sino que es capaz de sembrar en el imaginario del respetable una asombrosa dimensionalidad a sus personajes, en una de las historias de amistad más hermosas que se recuerdan.

Siete años ha tardado su creadora en levantar este proyecto que, una vez ha visto la luz, ya ha superado las ciento veinticinco selecciones internacionales y el medio centenar de premios y reconocimientos -que no llegara a la finalísima de los Premios Goya del pasado 6 de marzo es algo que no alcanzo a comprender- en apenas unos meses de recorrido festivalero. Y su meteórica carrera solo acaba de arrancar. ¿Qué es lo que la hace tan especial? El cuidado y mimo en cada uno de sus fotogramas, la delicadeza con la que trata a sus personajes -y la pesadilla a la que deben hacer frente- y, sobre todo, la universalidad en forma y fondo de su mensaje hacen de ésta una de las piezas que más hondo calan en el público. De esas que remueven, conmueven y que te dejan la sensación de que debería ser proyectada en todas las aulas del mundo. Virtudes que ya la han convertido, por méritos propios, en uno de los cortos imprescindibles de la presente década.

Si lo seleccionan en un festival que os pille cerca o lo programan en algún certamen online, no os lo perdáis.

Premios Goya 2021: Este es el camino

En menos de una semana, hemos podido asistir a dos ejemplos bien diferentes de cómo afrontar una gala de entrega de premios en estos tiempos de pandemia. Los Feroz del pasado 2 de marzo apostaron por un acto enteramente presencial, con un protocolo sanitario poco claro -el uso de mascarillas en el escenario quedó a criterio de cada uno, y en el patio de butacas, aunque había separación, esta se rompía cada vez que alguien atravesaba su fila para ir a recoger premio- y, sobre todo, con unos supuestos golpes de humor y diversidad con los que no solo no empaticé, como ya comenté en su momento, sino que los encontré incluso vulgares en algunos momentos.

En el Soho CaixaBank, teatro levantado donde antes hubo un añorado cine -como nos recordó el anfitrión Antonio Banderas en uno de los muchos inspirados momentos de la noche-, no hubo lugar ni a la improvisación ni a la controversia. La ceremonia de los Premios Goya 2021 arrancó con una brevísima fanfarria en directo -a cargo de la Orquesta Sinfónica de Málaga- para dar la bienvenida al oriundo más universal -con permiso de Picasso- que lo primero que hizo fue dedicar unas palabras “a la familia del cine” para a continuación compartir unos segundos de silencio en recuerdo y homenaje a las víctimas del Covid-19 junto con un buen número de técnicos en el escenario. Una solemnidad nada impostada que marcaría el tono de la noche: elegante, respetuosa, discreta incluso para ser un mero soporte para los verdaderos protagonistas, los nominados y los premiados, así como otros imprescindibles a los que el actor quiso recordar explícitamente: auxiliares, meritorios, conductores, eléctricos, exhibidores, distribuidores, taquilleros… Banderas y María Casado, por cierto, confirmaron que su química profesional es excelente.

Sorprendió que la primera tanda de premios, esos que arrastran la etiqueta equivocada de “menores”, los entregaran cinco pesos pesados: Pedro Almodóvar, Penélope Cruz, Alejandro Amenábar, Paz Vega y Juan Antonio Bayona. Lectura de finalistas en cada categoría y conexión en directo con todos ellos, en un juego de multipantallas que no tuvo un solo fallo importante en toda la noche, para dar paso al discurso en directo del ganador o ganadora. Curioso: en un año en el que ninguno de ellos pudo recoger in situ el cabezón, vivimos no solo las celebraciones más espontáneas y emocionantes -muchos de ellos estaban en casa con familiares y allegados, otros compartían local y pantalla con otros compañeros de rodaje también finalistas-, sino los discursos más breves, concretos y certeros que se recuerdan. Como anécdota, el pequeño despiste de coordinación entre los miembros del equipo de ‘La gallina Turuleca’… y eso que ellos sí que se lo debían de traer bien ensayado al no competir contra ningún otro trabajo en la categoría de Mejor Largometraje de Animación.

Así transcurrió con más brío del acostumbrado todo el reparto de galardones, salpicado por algunos tiempos muertos a los que ya estamos acostumbrados: números musicales -quizá demasiados-, el bonito homenaje a Ángela Molina -única premiada que sí subió al escenario-, un efectivo guiño a Berlanga -se echó de menos quizá otro al también centenario Fernán Gómez- y un emotivo In Memoriam que, a diferencia de años anteriores, no nos privó de ver a todos y cada uno de los rostros y nombres del cine español desaparecidos en el último año -salvo el de la añorada Rosa María Sardà, ausente del panel a petición propia– ni venían estos acompañados de las (polémicas y) diferentes intensidades de aplausos.

Aplausos. Eso fue lo que más eché en falta para quitarle algo de frialdad a la noche: ya que no había público, quizá los propios entregadores y hasta los músicos hubieran podido aportar ese reconocimiento sonoro y rítmico que todo artista agradece. Pero la verdad es que muchos de los sinceros vítores que llegaban por las videoconexiones cubrieron en gran parte ese déficit.

Una de las grandes novedades de este año -y que ya se había anunciado en días previos- fue la aparición de un buen número de amiguetes de Banderas que habían enviado mensajes de apoyo al cine español: desde Stallone, De Niro, Tom Cruise, Nicole Kidman, Laura Dern -divertidísima-, Dustin Hoffman o Emma Thompson hasta Guillermo del Toro, Iñárritu, Helen Mirren, Ricardo Darín o Barbra Streisand -en off y pieza musical incluida-, entre otros muchos. Una aportación curiosa que creo hubiera funcionado mejor repartidas en un par de bloques, y no en los cuatro o cinco en que se dividió y que ralentizaba el ritmo de la ceremonia.

Creo que fue la entrega de premios de la Academia más acertada y dinámica en muchos años, porque a pesar de irse a las dos horas y media, fue más breve de lo habitual -en años anteriores, no recuerdo haber terminado nunca antes de la una y pico de la madrugada-. Los discursos, en general, fueron todos como un tiro -incluso aquellos con mensaje social o político, como los de Mabel Lozano o Alberto San Juan-, sobresaliendo las acertadas palabras de Mario Casas recordando sus orígenes “a tres metros sobre el cielo”, el dúo a capella Aránzazu Calleja-Maite Arroitajauregui, entonando el cántico de las brujas de ‘Akelarre’, y el excelente speech de Ana María Ruiz, enfermera, antes de entregar el último y más esperado galardón de la noche.

La velada nos dejó también algunos momentos maravillosos para el recuerdo: el troleo accidental de Celia de Molina -festejando el premio de su hermana Natalia cuando en realidad la ganadora había sido Nathalie Poza-, las emocionadas lágrimas de Rozalén, el primer Goya para un actor de color –Adam Nourou– y para una directora de fotografía –Daniela Cajías– y el triunfo incontestable del cine independiente –‘Las niñas’, ‘Ane’, ‘No matarás’, ‘Akelarre’– en un año tan extraño como ecléctico y brillante, donde, por primera vez que yo recuerde, seis de los premios considerados principales han sido para seis trabajos completamente diferentes y se premiaron en igual número, y por méritos propios, tanto a hombres como a mujeres.

He leído a no pocos blogueros y periodistas echando en falta algo más de humor. Respetuosamente, discrepo: la experiencia en ediciones anteriores, con gracietas y chistes metidos con calzador que apenas despertaban una tímida sonrisa entre el respetable, hubiesen quedado aquí completamente fuera de lugar dado el tono sobrio y formal que tenía la ceremonia desde el minuto uno y que, sin errores destacables -me niego a valorar los denigrantes y vomitivos comentarios misóginos que se pudieron escuchar en la alfombra roja- y con un palmarés tan igualado y repartido, convirtieron a la noche de los Goya 2021 en una de las más sobresalientes de los últimos tiempos. ¿Que puede hacerse una ceremonia aún más corta, más ágil, más desenfadada y menos solemne? Sin duda. Pero si tomamos la 35ª celebración de estos premios como punto de referencia, creo que iremos por el buen camino. O, como diría nuestro mandaloriano favorito: “this is the way”.

Ver palmarés completo aquí.

Fotos © Academia de Cine / Imágenes TV © RTVE

Reinventando los #BlogosDeOro: Palmarés y análisis de los premiados y nominados

El sábado 30 de enero se celebró la gala virtual de los Blogos de Oro, unos premios que si bien nacieron con el sencillo propósito de reunir en una cita tuitera anual a blogueros cinematográficos que previamente habíamos votado nuestros largos y cortos favoritos del año -además de intérpretes, guiones, scores, etc. tanto patrios como foráneos-, se han reconvertido con el noble y no menor propósito de erigirse, por derecho propio, en los premios del cine independiente español y dar así la visibilidad que se merecen a todas aquellas películas que, por diferentes razones, no suelen llegar a las salas comerciales y si lo hacen es de manera muy limitada. Así, se han eliminado todas aquellas categorías que hacían referencia a la -por otra parte muy notable- producción televisiva y el cine producido fuera de nuestras fronteras queda centralizado en una única categoría monográfica.

Más de medio centenar de largometrajes y más de doscientos cortometrajes se habían inscrito en esta convocatoria, lo que supone ser todo un éxito habida cuenta de que la repercusión mediática de los Blogos -en términos de prensa tradicional- es prácticamente nula y que nuestros medios, a día de hoy, son extremadamente limitados, sin olvidar que este es, como digo, un reset de concepto que se puso en marcha con tanta ilusión como incertidumbre. Os aseguro que, cuando se anunció, desde luego no se esperaba tal volumen de participación.

El hecho de ser una primera edición (renovada) y las circunstancias pandémicas que llevamos arrastrando desde hace casi un año han hecho completamente inviable siquiera pensar en una mínima posibilidad de hacer un sarao presencial, que es lo que a todas y todos nos hubiera gustado -muchos de los participantes, al fin y al cabo, nos venimos conociendo desde hace ya unos cuantos años… pero solo por redes- . Algo que quizá con el tiempo pueda cambiar, pero de momento seguimos con la clásica fórmula de la gala vía Twitter que, por otro lado, garantiza que seamos el único festival 100% free-Covid.

A continuación, os resumo mis impresiones sobre cada uno de los largometrajes que se llevaron premio así como del resto de finalistas. Me salto, eso sí, la ya citada categoría de Mejor Película Internacional, que particularmente dejé en blanco porque solo había visto una de las cinco nominadas, y cuyo galardón recayó en la polaca ‘Corpus Christi’ (‘Boże Ciało’), del director Jan Komasa.

LA ISLA DE LAS MENTIRAS (8 nominaciones, 3 premios): Era la favorita a priori de esta edición ya que partía con ocho nominaciones, el doble que cada una de sus más cercanas competidoras, y cumplió los pronósticos que la daban como gran vencedora de la tarde alzándose con los premios a Mejor Película, Mejor Actriz de Reparto (Victoria Teijeiro) y Mejor Actor de Reparto (Milo Taboada). Inspirada en unos hechos reales acontecidos en A Coruña hace ahora justamente cien años, es notable en todos sus aspectos, pero particularmente no me colmó las expectativas, dejándome esa sensación de que a veces no hace un todo sobresaliente. Destaca sobremanera todo el elenco femenino, que, como en ‘Akelarre’, sube muchos más puntos como conjunto que a través de sus individualidades. [Disponible en Filmin, Google Play, Apple TV y Youtube Alquiler]

LAS NIÑAS (1 nominación, 1 premio): Llamada a ser la gran revelación del cine independiente español del año -sus nueve nominaciones a los Goya y los seis a los Feroz, más numerosos premios en Almería, Málaga, San Sebastián o los Forqué así lo confirman- , paradójicamente no había calado en exceso entre quienes conformamos el Comité de los Blogos, yo el primero. No sé si es que la expectativa era muy alta -cuando llegó su inscripción ya tenía un buen número de galardones en la saca- o si yo hubiese sido una niña en un colegio de monjas a principios de los años noventa la hubiera visto con más empatía, pero es que no conecté con la historia ni con los personajes. No le puedo poner pegas a esta cinta, pero, sencillamente, no estábamos en la misma onda. Eso sí, la debutante Pilar Palomero consiguió adelantar a sus competidores en categoría y se alzó con el único premio al que optaba la cinta, Mejor Dirección, galardón que, además, tuve el honor de “entregar”.

ANE (4 nominaciones, 1 premio): Para muchos, una de las “tapadas” de los próximos Goya. Para quienes venimos siguiendo la carrera de David Pérez Sañudo desde los tiempos de los cortos ‘Artificial’ (2015) y el homónimo ‘Ane’ (2018), esta ópera prima, que sorprendentemente se había quedado fuera de las finalistas a Mejor Dirección, viene a confirmar el talento y buen hacer del joven realizador bilbaíno. Todas las miradas estaban puestas en Patricia López Arnaiz, que ha pasado de ser un rostro más o menos conocido gracias a ‘La otra mirada’ (TVE, 2028-2019) o ‘Mientras dure la guerra’ (Alejandro Amenábar, 2018) a estar en todas las quinielas de los premios de la Academia. Se cumplieron los pronósticos que muchos vaticinábamos desde hace tiempo y acudirá a la cita de Málaga con un blogui bajo el brazo.

AMIGO (2 nominaciones, 1 premio): Una propuesta ambivalente que se mueve en el terreno del horror claustrofóbico con algunas pinceladas -a mi gusto, no demasiado bien trazadas- de humor negro, donde la amistad del título es más bien eufemismo de penitencia. El sobresaliente trabajo de Javier Botet, quizá más físico que puramente interpretativo, en una cinta en la que también ejerce como guionista y productor ejecutivo, fue mérito suficiente para alzarse con el premio al Mejor Actor Protagonista.

MY MEXICAN BRETZEL (2 nominaciones, 1 premio): ¿Es un documental? ¿Es ficción? ¿Es found footage? Relato (in)verosímil -las dos cosas a la vez- donde nada es lo que parece. Una propuesta difícil de clasificar, por no decir directamente imposible, pero tan absorbente e hipnótica que me pasé varios días preguntándome cómo Nuria Giménez Lorang había hecho lo que había hecho. Hasta que llegué a la conclusión de que mejor que intentar explicarlo es descubrirlo. Solo dos candidaturas y un -justo- reconocimiento a Mejor Guion, pero a mi juicio, escasa recompensa para la cinta más sorprendente del año. [Disponible en Filmin a partir del 5 de marzo]

BABY (3 nominaciones, 1 premio): Muchos nos preguntábamos qué había sido de Juanma Bajo Ulloa, aquél cineasta fascinante, talentoso y outsider que nos atrapó con ‘Alas de mariposa’ (1991) y ‘La madre muerta’ (1993) y cuyo ‘Airbarg’ había sido la película española más taquillera de 1997. Bien porque siempre fue a contracorriente en una industria fílmica tan particular como la nuestra, bien porque ni crítica ni público le aceptaron sus dos únicos largos de ficción firmados en las últimas dos décadas tras el proyecto fallido de “su” Capitán Trueno, lo cierto es que se echaba de menos el mundo fascinante y particular del vitoriano. He aquí que, sin hacer mucho ruido, regresa con una película cuanto menos diferente: una oscura pesadilla con aire de relato de los hermanos Grimm -con su bruja raptaniños y su cabaña en el bosque- armado a base de interpretaciones calladas, un cuidado trabajo de cámara y montaje y una la intensísima partitura de Bingen Mendizábal y Koldo Uriarte que adquiere un protagonismo insólito, casi como un narrador en off enteramente musical, en una película sin ni un solo diálogo. Seguramente, el premio más cantado en todas las quinielas de los Blogos junto con el de Mejor Actriz.

HOMELESS HOME (1 nominación, 1 premio): Con un largo recorrido de premios en festivales, nominado a los próximos Goya y precandidato a los Oscar, el trazo original en conceptualidad y técnica de la obra de Alberto Vázquez se hizo con el blogui a Mejor Cortometraje Estrella, superando a ‘Colada’ (Ibon Hernando), ‘Navras’ (Marco Huertas), ‘Tres veces’ (Paco Ruiz), ‘Sergi & Irina’ (Miquel Verd & Àlex Tejedor) y, la que era mi favorita, ‘Roberto’ (Carmen Córdoba González). [Disponible en Movistar +]

PLANETA 5000 (4 nominaciones, ningún premio): Con un reparto eminentemente desconocido pero sin duda sobresaliente -ojo a Kimberley Tell-, una sobria puesta en escena y un guion eficaz que pone el foco en un tema prácticamente inédito, la película es un recorrido en doble sentido que nos sumerge y nos atrapa en el seductor laberinto de sentimientos y dependencia de las redes de captación de sectas. Original y efectiva, una cinta que nos sorprendió a muchos y que lo tenía muy complicado en un año con tantos y tan buenos trabajos. Sus cuatro candidaturas deberían ser un aliciente para seguir muy atentos a los próximos trabajos de Carlos del Val.

PULLMAN (4 nominaciones, ningún premio): Al mallorquín Toni Bestard le descubrí gracias a su corto ‘Floey Artist’ (2013) y me cautivó con el documental ‘I Am Your Father’ (2015, codirigida por Marcos Cabotá). Con ‘Pullman’ se confirma su talento y su oficio, elegante y sin alharacas impostadas, ofreciéndonos un cautivador y sutil cuento urbano y contemporáneo con unos particulares Hansel y Gretel en una cara B de la isla balear que es ajena a turistas y jet set. Abiertamente admito que ha sido no solo de mis favoritas en esta edición, sino de lo mejor de toda la cosecha -nacional e internacional- de 2020. Creo que merecía más suerte en el palmarés. [Disponible en Filmin y Prime Video].

AKELARRE (3 nominaciones, ningún premio): Fascinante en su forma y en el fondo, recrea unos hechos acontecidos en el País Vasco a comienzos del siglo XVII, cuando un grupo de muchachas fueron acusadas de manera arbitraria por parte de la Inquisición de practicar ritos de brujería. Bien ambientada y con una sólida construcción a partir del guion, destaca sobremanera el grupo de protagonistas femeninas que, si bien solo dos de ellas –Amaia Aberasturi y Garazi Urkola– habían logrado nominación, merecerían un reconocimiento en conjunto. Si los Blogos tuvieran premios en apartados técnicos -quizá los haya, en un futuro próximo-, creo que habría arrasado. Personalmente, quiero más películas así de valientes en el cine español. [Disponible en Filmin a partir del 2 de febrero].

HIL KANPAIAK (CAMPANADAS A MUERTO) (3 nominaciones, ningún premio): Extraño título para un thriller nada convencional de ambientación rural y atmósfera malsana, donde se agradece el ramillete de personajes alejados de cualquier estereotipo pero que, personalmente, me dejó bastante frío, como un relato con buen planteamiento pero que avanza con el freno de mano echado. Tenía pocas posibilidades de la campanada -perdón por el chiste malo- para alzarse con el premio gordo, y se fue de vacío sin confirmarse aquellas quinielas que apostaban por Yon González -Mejor Actor de Reparto- y Eneko Sagardoy -Mejor Actor Protagonista-. Eché de menos la presencia de Itziar Ituño entre las candidatas a Mejor Actriz.

COSES A FER ABANS DE MORIR (COSAS QUE HACER ANTES DE MORIR) (2 nominaciones, ningún premio): Que yo recuerde, a bote pronto, al menos son cuatro las películas que han llegado a los Blogos de Oro que giran en torno a la juventud perdida, la desilusionante edad adulta y las reflexiones en torno a decisiones del pasado de las que ahora se duda. Subgénero “crisis en la treintena”, la podríamos llamar, si bien es cierto que algunas de esas cintas estaban protagonizadas por hombres y mujeres que apenas alcanzaban dicha edad. Quizá por ello, esta ha sido la que más verosímil me ha resultado de todas, a pesar de guardar no pocas similitudes con ‘Los amigos de Peter’ (Kenneth Branagh, 1992) bajo ese título de manual de autoayuda, con un estupendo reparto coral que sobrepasa los cuarenta palos y que, entrados en la mediana edad, se puedan plantear dudas, preguntas y decisiones vitales, si estas fueron acertadas o no, si se han cumplido o no las expectativas -propias o impuestas por la sociedad-. Manuel Maestro y Cristina Fernández Pintado, ambos en las categorías de interpretación de reparto, eran los únicos nombres de una cinta que creo le ha faltado más suerte en las nominaciones y que, como en ‘Akelarre’ o ‘La isla de las mentiras’, merece que nos planteemos muy seriamente crear una categoría coral para el Mejor Elenco para años venideros. Ahí dejo mi propuesta.

LA DESVIDA (2 nominaciones, ningún premio): Mira que no soy muy fan del género, pero esta ópera prima de Agustín Rubio Alcover me atrapó desde la primera secuencia y no despegué la mirada de la pantalla en sus casi noventa minutos de metraje. Un relato de terror y suspense in crescendo, que se va creando con detalles, sutilezas y acertada atmósfera que te sumerge del drama familiar a la pesadilla más angustiosa. Excelente y virtuoso juego de montaje, flashbacks y planos-secuencia al servicio de la historia. Aviso a directores de cásting: ojo al talentazo de la nominada Tábata Cerezo, mi apuesta personal -lo confieso- en la categoría de Mejor Actriz.

THE MYSTERY OF THE PINK FLAMINGO (2 nominaciones, ningún premio): Si dentro de peculiaridad ‘My Mexican Bretzel’ me resulta atractiva y fascinante, en el polo opuesto encuentro esta película tan loca como su propio título. Rara avis donde las haya, mezcla estrafalaria de documental y ficción, con un desfile de personas y personajes que empieza por Rigo Pex -insólito protagonista- y termina en el cineasta John Waters, pasando por Eduardo Casanova y otra larga lista de guest stars que, lamento admitirlo, no conozco ni de oídas. No hay que ser un lince para intuir que, de todas las finalistas, es con la que menos he conectado, y cuando este título apareció por primera vez ya en el tramo final de la gala, su presencia casi parecía tan exótica como fuera de lugar. [Disponible en Movistar +]

ESTÁNDAR (1 nominación, ningún premio): Comedia negra que, tras un arranque dubitativo, se ganó mis simpatías gracias a sus momentos más absurdos, su ramillete de secundarios casi caricaturescos y, sobre todo, el soberbio trabajo de Niko Verona que construye un personajazo brutal, un sobresaliente trabajo actoral tras ciertos tics y rarezas del protagonista. Era mi favorito como Actor Protagonista y tengo la sensación de haberme quedado solo en esta votación. Pero lo seguiré defendiendo como lo mejor del año.

LA MUJER ILEGAL (1 nominación, ningún premio): Aunque echa mano de algunos clichés melodramáticos y de ciertos personajes de trazo grueso, lo cierto es que esta historia sobre prostitución y trata de inmigrantes me ha suscitado un interés notable, tal vez porque vengo de donde vengo –‘A Plena Luz Del Día’-. Al igual que ocurre en ‘Estándar’, era el protagonista -en este caso, el veterano Daniel Faraldo– quien cargaba con la única candidatura de la película, una nominación ciertamente merecida gracias a un personaje que, más allá de la -para mí, excesiva- secuencia epílogo de la cinta, tiene la mirada más honesta de cuantos protagonistas masculinos han llegado a estos Blogos de Oro.

UN NUEVO COMIENZO (1 nominación, ningún premio): Esta es otra de esas de la etiqueta “crisis de la treintena” que comentaba a propósito de ‘Coses a fer abans de morir’, pero con una pareja protagonista que, a mi gusto, resulta demasiado joven para creerme sus traumas, sus dramas y su mirada -demasiado pesimista- de la vida y del porvenir. Estaba prácticamente imposible para su nominado Joan Carles Suau como Mejor Actor de Reparto. [Disponible en Filmin, Amazon Prime y FlixOlé]

Hasta aquí, mi repaso subjetivo y particular de este palmarés, en una gala que contó con la inauguración oficial virtual de la actriz Ane Gabarain y que otorgó por primera vez un Premio de Honor, reconocimiento que cayó con todo merecimiento en el productor Enrique López Lavigne.

Dedico por último unas palabras de agradecimiento a todas y todos mis compañeros de Comité, Jurado y entregadores, así como a Javi Gutiérrez, artífice de esta bendita locura.

Ya esperamos con ganas los #BlogosDeOro 2022.

¡Que viva el cine!