La parada de los monstruos

Aunque no es tan tontorrona como el tráiler nos hacía prever, Sombras tenebrosas -enésima colaboración profesional entre Johnny Depp y Tim Burton, a partir de una serie televisiva americana de los sesenta- no es la peor película de su director, pero está bastante lejos de estar entre las mejores… como (demasiadas) otras veces, Burton nos trae una obra entretenida pero efímera, sin garra, personalidad ni demasiado para la imaginación. Una pequeña decepción algo esperada entre nuestros estrenos.

Gladiadores del futuro

Basada en la novela homónima de Suzanne Collins -la primera de una serie de hasta la fecha cuatro volúmenes- , Los juegos del hambre bebe de otras muchas fuentes literarias y cinematográficas, sí, pero resulta ser un espectáculo de lo más honesto y entretenido con una gran Jennifer Lawrence al frente de un reparto donde también podemos encontrar nombres como Woody Harrelson, Wes Bentley, Stanley Tucci, Donald Sutherland o un sorprendente Lenny Kravitz; una opción a tener en cuenta entre los estrenos que podemos encontrar en la cartelera.

Arriesgada, innovadora, diferente.

En estos tiempos difíciles que corren, es bueno que dos entidades culturales se unan  para llevar a cabo proyectos o actividades conjuntas; en este caso, hemos sido Baidefeis Producciones y Cineclub Alcarreño los que hemos aunado energías para poner en marcha un I ‘Ciclo de Nuevos Realizadores’ –tenemos esperanza de que haya muchos más, por eso nos hemos aventurado a enumerarlo- , sin más ambición que traer al público de nuestra ciudad y provincia todo el ingenio y tesón cinematográficos surgida de cineastas noveles, que aunque (inexplicablemente) no han tenido toda la suerte en taquilla que se merecían sus obras –y en eso tiene mucho que ver el vetusto y arcaico sistema de distribución y exhibición que sufre el cine español; hablaremos de esto con detalle cualquier día de éstos- , no hay más que echar un vistazo a sus óperas primas para darse cuenta que su juventud no está reñida con su talento.

Así, hace apenas una semana pasó por nuestro Teatro Moderno Arrugas, primer largometraje de Ignacio Ferreras; un retrato naturalista y agridulce sobre la llamada tercera edad y una de sus lacras más acuciantes, la enfermedad del Alzheimer.

Sorprende de primera mano que el productor Manuel Cristóbal –gracias por acompañarnos en tan estupenda velada- se arriesgara haciéndose con los derechos de la premiada novela gráfica de Paco Roca para convertirlo en un largometraje de animación bajo la batuta de un debutante. Pero visto el resultado, está claro que no se equivocaba. Nos encontramos ante un trabajo de impecable factura, gracias a que todos los elementos funcionan en perfecta sintonía, siendo el primero de todos ellos, a mi parecer, un guión sencillamente sublime –donde lo anecdótico se torna cómico para luego darse de bruces con una triste cotidianidad- , con una estructura sobresaliente –cada escena bordea lo trágico y lo cómico en su justa medida- y unos personajes memorables –ese argentino vuelto de todo, esa abuelilla optimista y vitalista, esa anciana que cuida incansable a su marido enfermo- ; pero otros elementos técnicos y artísticos como la música –preciosa- o el montaje –cada secuencia tiene el tempo justo- , por citar sólo dos de ellos, están igualmente a la altura.

A Ferreras no le tiembla el pulso en su primer largometraje, y dibuja con trazo sólido un más que prometedor debut, cuyos dos premios Goya recientemente logrados –Mejor Película de Animación y Mejor Guión Adaptado- no hacen sino refrendar un trabajo netamente superior, que va más allá del propio formalismo técnico: sería injusto calificarlo de “dibujos animados para adultos”, sería injusto definirlo sólo como “drama social”, cuando en realidad nos encontramos ante una obra que, sencillamente, emana puro cine por los cuatro costados.

Para espectadores sin complejos.