Blade Runner *

A la caza del replicante.

Se cumplen 25 años del estreno de Blade Runner. Icono de la ciencia-ficción, la película de Ridley Scott no ha dejado indiferente a nadie durante todos estos años: a la controversia que desde siempre la ha rodeado -galimatías soporífero para unos; obra cumbre no sólo del género, sino de la misma Historia del Séptimo Arte para otros- , lo cierto es que BR ha sobrevivido no sólo al paso del tiempo, sino también a una serie de imposiciones, mutilaciones y reposiciones que no han hecho sino alimentar más la leyenda que rodea a este mítico film.

Para los que aún no la conozcan, les ponemos en situación. Los Ángeles, año 2019: la ciencia ha desarrollado la inteligencia artificial hasta tal punto que para peligrosas misiones o arriesgados trabajos en el espacio exterior se emplean autómatas aparentemente idénticos a los humanos, conocidos como replicantes.
Después de que un grupo de estos replicantes se amotinase, las autoridades deciden considerarlos proscritos bajo pena de muerte. Unidades de élite de la policía, los blade runners, son los encargados de eliminarlos.
El protagonista es Rick Deckard, uno de estos agentes, cuya misión es retirar a cuatro de estos replicantes que han conseguido regresar a La Tierra. Harrison Ford encarna a este melancólico policía en uno de sus mejores trabajos.
Muchas son las historias que rodean a la producción de Blade Runner, y como siempre ocurre en estos casos, tan sólo el equipo de la película puede saber qué es cierto y qué leyenda urbana. Se dice por ejemplo que los actores, especialmente Ford, se sintieron abandonados por el director, mucho más preocupado por la estética vanguardista del film; que la violenta escena de amor entre los dos protagonistas, Harrison Ford y Sean Young, refleja las malas vibraciones que había entre ambos; o que existe un misterioso metraje de la película con Dustin Hoffman, la primera elección del director, interpretando a Deckard. Otros hechos son más conocidos. Los productores encontraron la película “deprimente y enrevesada”, y obligaron a realizar una serie de cambios que terminaron por minar la relación con el cineasta: eliminaron un plano onírico que Scott consideraba fundamental, el del unicornio -aunque la leyenda también dice que este plano recuperado pertenece a la película Legend, que es posterior- ; obligaron a incluir una explicativa voz en off del protagonista, que Ford grabó de mala gana; e incluyeron un final feliz que daba al traste con el aire melancólico de la película. Final, por cierto, que se montó con planos aéreos descartados de la película El Resplandor que Stanley Kubrick había rodado para Warner Bros dos años antes.
Película oscura y llena de preguntas filosóficas que aún hoy no tienen respuesta: ¿es Deckard también un replicante? ¿Pueden las máquinas llegar a desarrollar emociones? En un futuro donde los humanos casi se mueven como autómatas, sorprende la pasión con la que estos androides se aferran a la supervivencia.

Hoy, más cerca de ese visionario 2019 que de su estreno en el ya lejano 1982, Blade Runner vuelve para recordarnos cuestiones elementales sobre la existencia misma, más allá de su apabullante estética visual. Como decíamos al comienzo de este reportaje, habrá quien la adore y quien la deteste, pero una cosa es indiscutible: el paso del tiempo no ha hecho mella ni en su mensaje ni en su forma de transmitirlo. Veinticinco años después, nada en esta película se ha quedado desfasado o anticuado. Y de eso sólo pueden presumir los grandes clásicos.

* Este reportaje original fue escrito, locutado y montado por Isra Calzado López para el programa radiofónico “Esto es espectáculo” de Cope Guadalajara emitido el 30/11/2007, y se ha preferido recuperar íntegro para esta página web.

One Reply to “Blade Runner *”

  1. Bueno… hay una cosa en la que sí se ha quedado desfasado, y eso ha ocurrido absolutamente con muchísimas historias de ciencia-ficción: aparentemente muy poquitos autores (entre los que se ve que no se incluyen ni Phillip K. Dick ni los guionistas de esta gran película) preveían que antes del año 2010 buena parte del mundo llevaría un ordenador de cuatro pulgadas en el bolsillo. Y menos aún que antes del 2000 casi cualquier persona del planeta tendría una computadora en la sala de estar de su casa.

    El auge de los ordenadores personales, creo yo, superó cualquier expectativa. Por lo demás, ese futuro (si bien no tan pronto como el 2019) todavía puede ser terriblemente cierto.

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