Titanic

… y Cameron se convirtió en el ‘Rey del Mundo’.

James Cameron trajo el 3D digital con Avatar hace un par de temporadas. Desde entonces, no son pocos los que se han apuntado a la moda de la proyección estereoscópica, con menor o mayor fortuna, incluso, entre ellos, nombres verdaderamente reputados –Tim Burton, Kenneth Branagh, Steven Spielberg, Martin Scorsese…- . Lo último, ahora, es reestrenar películas de hace diez, quince o más años en este sistema –El Rey León, La amenaza fantasma– . Qué queréis que os diga: ya sabéis que no comulgo con esto de las tres dimensiones, pero querer hacernos ver ahora clásicos del s. XX con las dichosas gafitas de plástico lo encuentro tan aberrante como cuando alguien tuvo la ocurrencia de querer colorear los films en blanco y negro…

En fin, que todo esto venía a colación porque, claro, el señor que puso en boga toda esta historia no podía tardar en subirse al carro este de los reestrenos en relieve, y qué mejor que hacerlo con la superproducción que más laureles le granjeó –lo que no quiere decir que sea la mejor: ahí están las muy superiores Terminator (1984), Aliens, el regreso (1986), Abyss (1989), Terminator 2. El juicio final (1991), Mentiras arriesgadas (1994)… vamos, prácticamente todas las que hizo antes de meterse a hacer documentales submarinos- : miles de millones de recaudación en todo el mundo, nada menos que once premios Oscar –un hito hasta entonces tan sólo logrado por Ben-Hur (William Wyler, 1959) y que posteriormente igualaría, de manera inexplicable, El Señor de los Anillos: El retorno del rey (Peter Jackson, 2003)- y la excusa del centenario de la tragedia son un bagaje más que suficiente para volver a poner en cartel esta trillada historia de amor imposible entre un jovencito aventurero pre-Justin Bieber y una rica heredera de noble familia a bordo del más famoso de los buques transatlánticos: el mítico y malogrado Titanic.

Quien ya haya dejado de leer pensará que detesto esta película. Y no, no es así. En un verdadero alarde de audacia, Cameron supo aunar técnica y narrativa, la prosa con los efectos especiales… en definitiva, colocó a Romeo y Julieta –un clásico literario que ha cautivado, y lo sigue haciendo, durante generaciones- dentro de uno de los más intensos y desgraciados dramas humanos que se haya conocido.

Por más que se quiera criticar negativamente a esta película, es imposible no encariñarse con sus personajes –principalmente la pareja protagonista, unos jovencísimos y apenas recién llegados a la industria Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, que supieron darle carisma y ternura a sus roles- , no asombrarse con su abrumadora espectacularidad –esos pistones gigantes en la sala de máquinas, esa panorámica inabarcable desde el puente de mando del capitán- , no disfrutar como un privilegiado viajero más –visitando desde los más suntuosos salones de primera clase hasta los más lúgubres pero festivos (¡) pasajes de tercera- para luego, muy astutamente, tras dos horas acomodándonos en un lugar plácido y casi paradisíaco, meternos de lleno y con un increíble hiperrealismo y veracidad en el horror y el drama de aquellas, sin duda, angustiosas horas.

Vamos, que si de algo puede presumir este Titanic es la universal empatía que produce en públicos de toda edad, condición, cultura y credo. La triste historia de este buque ya había sido llevada a la gran pantalla con antelación con mayor o menor acierto –la primera de ellas, cuando el cine aún era mudo: Titanic (Pier Angelo Mazzolotti, 1915), a la que le sucedieron, entre otras, Titanic (Herbert Selpin, 1943); El hundimiento del Titanic (Jean Negulesco, 1953) o La última noche del Titanic (Roy Ward Baker, 1958)- , pero nunca con tan explícito realismo. Y, nos guste o no, esta cinta y sus más famosas escenas -así como su aclamado tema musical interpretado por Céline Dion- han sido repetidas, homenajeadas y parodiadas en multitud de ocasiones durante los últimos tres lustros, lo cual demuestra que, para bien o para mal, han influido en toda una nueva generación de espectadores. No son pocos méritos todos los mencionados, y aunque, como digo, no es la obra más redonda de su director y máximo responsable, son acreditaciones más que suficientes para considerarla, de pleno derecho, todo un clásico del s. XX.

Recomendado para públicos sin complejos.

2 respuestas para “Titanic”

  1. Personalmente, creo que Cameron demostró en esta película (como en la de los indios azules) ser, como narrador, un profesional de los pies a la cabeza. ¿Que el relato que va a contar no le interesa tanto como otros aspectos del proyecto? Lejos de mal escribir un guión en dos días que le pillan libres (ahí está “El ataque de los clones”), decide escribir una historia sencilla y directa, no necesariamente original, pero en la que él se sabe mover como pez en el agua. Conoce perfectamente a sus personajes y sus actitudes y reacciones en todo momento son creíbles. Además sabe llevar como nadie un ritmo que a lo largo de la película se va acelerando poco a poco, de manera que hacia el final nos encontramos en una auténtica montaña rusa a la que realmente no nos acordamos de haber llegado.

    ¡Eso es un escritor de talento y seguro de sí mismo!

    Claro que la película tiene sus fallas. Personalmente, creo que DiCaprio, para ser un mendigo, tiene bastante buen aspecto. ¿No habría quedado bien algo de barba y un aspecto más desaliñado, hasta el momento en que se pone el traje para ir a la fiesta? De ese modo, además, la sorpresa de los demás pasajeros al verle habría quedado mucho más justificada.

    Y la consabida escena de la puerta en el agua (de la que no daré más detalles por no hacer spoilers) siempre me ha parecido bastante chorra, francamente. Es el único pero serio que le veo a ese guión.

    Para los que saben inglés, recomiendo la edición extendida editada por ADigitalMan y que se puede adquirir en fanedit.info (http://fanedit.org/123/ ). Dura cerca de cuatro horas, pero realmente vale la pena. A ver si algún día la Fox se decide a sacar un montaje similar de forma oficial. No sería el primero.

  2. Ah, y no, no voy a verla en 3D, porque como ya dije en Facebook, quitando dos o tres planos, tampoco veo que esta película vaya a ganar especialmente en ese formato. ¿A alguien le interesaría ver “Algunos hombres buenos” en 3D?

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