Piratas del Caribe. En mareas misteriosas

Fórmula agotada.

Piratas del Caribe: la maldición de la Perla Negra fue todo un soplo de aire fresco en la cartelera estival del 2003. Se trataba de una película divertida, sin prejuicios y sin más pretensiones que el hacernos pasar dos horas de cine aventurero y palomitero que, sobre todo, se sostenía en varios puntos fuertes: un guión ágil con buenos golpes de humor, una banda sonora excitante, una excelente labor de montaje y efectos especiales y un desatado Johnny Depp, que hizo suyo un personaje a priori poco atractivo pero que, gracias a su propia labor de caracterización y creación, se ha convertido en uno de los iconos pop de la primera década del siglo XXI.

Tras el bombazo que supuso esta primera aventura pirata –el presupuesto fue relativamente barato, dada la poca confianza en que se tenía en una película inspirada en una atracción de Disneylandia, y la recaudación mundial fue multimillonaria- , no se tardó ni un lustro en estrenarse otras dos secuelas, ambas dirigidas también por Gore Verbinski bajo la producción de Jerry Bruckheimer, pero con irregulares resultados: El cofre del hombre muerto (2006), quizá algo menos ingeniosa que su predecesora pero igualmente divertida e imaginativa; y En el fin del Mundo (2007), excesivamente pretenciosa y cara y con demasiadas tramas pendientes por resolver de las dos anteriores cintas, demasiado lastre para lo que parecía iba a ser el cierre final de la saga –la desaparición de algunos importantes secundarios así lo sugerían-.

Pero la taquilla es la taquilla, y la gallina de los huevos de oro Sparrow/Depp había que seguir exprimiéndola mientras el cuerpo aguante. El popular actor no vio inconveniente alguno en seguir con la serie –seguramente, merced a un suculento cheque con muchos ceros- , y En mareas misteriosas parece ser la primera entrega de una segunda trilogía de aventuras caribeñas entre bucaneros, corsarios y bebedores de ron. Se ha cambiado al director al mando –Verbinski, agotado, abandonó- y a prácticamente todo el reparto –tan sólo repiten, una vez más, Geoffrey Rush y Kevin McNally- , con ideas de darle un aire y un enfoque nuevo a la saga. Y el resultado ha sido más bien decepcionante.

Rob Marshall –Chicago (2002), Memorias de una geisha (2005), Nine (2009)- no ha sabido encontrarle ni el tino ni el enfoque a un universo ya creado y con pocas novedades, en el que ya ni sorprenden las –escasas- escenas de acción ni el gancho de su protagonista. Y la película es completamente plana; carece de garra, de pulso, siquiera del jovial sentido del humor que desprendía el film original por los cuatro costados y que ya se echaba en falta en la tercera entrega.

Los personajes de esta nueva aventura tampoco se ganan la empatía del espectador: ya sea una hierática sirena de improvisado nombre, un cura guaperas que abandona los hábitos por un quítame-allá-esas-escamas, un pirata legendario que no infunde ni miedo ni respeto o la hija de éste que oposita a bucanero, disfrazándose del propio Sparrow si hace falta, no atrapan lo más mínimo. Orlando Bloom o Keira Knightley podían no ser los mejores actores del mundo, pero al menos sus roles les venían a la medida, eran verosímiles, atractivos…

Demasiadas similitudes con otras cintas del género –desde Los Goonies (¡!) (Richard Donner, 1985) a Indiana Jones y la Última Cruzada (Steven Spielberg, 1989)- y demasiadas dudas durante toda la proyección: no se explica por qué los lugartenientes de Barbanegra son zombies –los esqueléticos piratas de la primera entrega o los marineros malditos de las dos siguientes tenían su a qué- , y ni siquiera entiendo el porqué del título -¿qué mareas misteriosas, si se pasan más tiempo en una isla como la de Perdidos que en alta mar?- .

Da la impresión de que la fórmula está ya más que agotada, que las películas de Piratas del Caribe se han convertido en un fin en sí mismo, y que, aunque trate de disimularlo, hasta el propio Depp empieza a mostrar ya síntomas de cansancio de los histrionismos y desmanes de su Jack Sparrow. Queda, para la retina cinéfila, el impagable y divertido cameo de Judi Dench.

Recomendado para conformistas del género aventurero.

2 respuestas para “Piratas del Caribe. En mareas misteriosas”

  1. Aaaah ahora ya te podemos criticar por lo que criticas. Yo soy conformista del género aventurero, totalmente. De otros géneros no tanto, pero del aventurero… ¡¡Vivan las palomitas!!

  2. Quizás no sea “En busca del arca perdida” o “La Reina de África”, o incluso el primer “Piratas…” pero cumple con lo que se espera de ella, un rato entretenido y sin complicaciones…

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