Battleship

Pearl Harbor 2.0

Cuando Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra (Gore Verbinski, 2003) –inspirada, no lo olvidemos, en una atracción de Disneylandia- arrasó en los cines de medio mundo, algún lumbreras pensó que la fórmula mágica residía en, llamémoslo así, las barracas de feria. ¿Alguien habría hecho una película basándose en el saltamontes, los coches de choque o la noria? La respuesta parece obvia; pero hubo quien pasó por el trance de la aburridísima La mansión encantada (Rob Minkoff, 2003) y a quien le dio por desempolvar La torre del terror (D.J. MacHale, 1997) –telefilm inédito en España protagonizado por Steve Guttenberg y Kirsten Dunst- para que, oh, gracias, se dieran cuenta de que esto no iba a ningún lado, aventuras del ya icónico Jack Sparrow aparte…

Pero luego les dio por los juguetes. Si ya en los ochenta flipamos con Dolph Lundgren encarnando al musculitos He-Man en la reivindicable –por friki- Masters del Universo (Gary Goddard, 1987) –sí, sí, burlaos todo lo que queráis, pero Hollywood ya prepara remake…- , durante los últimos años el onomatopéyico Michael Bay dio todo un giro –tecnológico, sobre todo- con su saga de Transformers (2007-2009-2011) –olvidado parece estar ya el G.I. Joe (2009) de Stephen Sommers- . ¡Eureka! Pues va Hollywood y firma un contrato multimillonario con Hasbro para llevar a la gran pantalla los juegos de mesa de esta conocida empresa. Vale que ya hubo un tiento con Cluedo. El juego de la sospecha (Jonathan Lynn, 1985), pero ¿os imagináis una película sobre Monopoly, Twister, Operación o  ¿Quién es quién? Bueno, pues hubo algún lúcido que sí. Y, casi sin arrancar, se estrelló.

De aquella funesta y previsible mala operación sólo surgió un proyecto, Battleship, inspirado, nada menos, que en Hundir la flota –o, más castizamente, el juego de los barquitos– . Y como lo que mal empieza mal acaba, pues así les ha ido con esta película, firmada por un Peter Berg que venía de estrenar la entretenida Hancock (2008) y que ha dedicado casi un lustro a una cinta sin la menor trascendencia, repleta de situaciones tópicas, chistes malos y clichés calcados de otras cintas de corte similar, desde Independence Day (Roland Emmerich, 1996) hasta Invasión a La Tierra (Jonathan Liebesman, 2011).

Salvo el aspecto técnico –los efectos especiales son de lo más eficaces, como siempre- , nada funciona en una cinta encabezada por el sosísimo Taylor Kitsch –no sé qué habrán visto en este chico para ofrecerle tres protagonistas, tres, en este año- y con la presencia casi anecdótica de un hierático Liam Neeson -más  preocupado de cobrar el sin duda suntuoso cheque que le habrán ofrecido por sus escasos diez minutos en pantalla que por el ataque marciano- y de una Rihanna que, sin duda, es mejor cantante que actriz…

Taylor Kitsch y Rihanna en ‘Battleship’

No hay tensión más allá de las explosiones, no hay conflicto más allá de los ruidosos estallidos, no hay un solo atisbo de originalidad en un guión que es casi una excusa. Y, para el remate, el tufillo panfletario que desprende todo el conjunto, del primer al último fotograma. Si a la película de Emmerich le salvaba su despreocupado sentido del humor y su aire de lujoso tebeo aventurero y a la de Liebesman de ser una honrosa heredera de Aliens, el regreso (James Cameron, 1986), el referente más directo de Battleship es, agárrense… ¡Pearl Harbor (Michael Bay, 2001)! Eso sí, ahora los japoneses son de los buenos, y si hace falta que los veteranos que, casualmente, pasaban por allí, se realisten… ¡pues se realistan! ¿Qué hay más patriótico que volver a la marina para, como buen americano, liderar la salvación del mundo? Sólo la bandera de las barras y estrellas, obviamente…

Un despropósito como éste me temo que sólo podrá disfrutarse con un grupo de amigos y unas cuantas copas de más; al menos nos reiremos de lo pánfila que es la rubia, de lo inepto que es el científico, de la previsible muerte de algún secundario y de esos invasores que parecen sacados directamente del videojuego Halo. Si no, habremos perdido el tiempo… al menos espero que, leyendo esta crítica, hayáis pasado al menos tan buen rato como yo escribiéndola. Soy así de maligno…

Recomendado conformistas del espectáculo propagandístico.

One Reply to “Battleship”

  1. Se veia venir. ¿Pero tanto se parece a pearl harbor? Porque de aquella yo todavia recuerdo alguna cosa salvable, pero esta no apuntaba ni a eso…

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