Caballo de batalla

Corre, corre, caballito…

Habrá quien encuentre en Caballo de batalla una más que aceptable película con una historia de esas que los americanos gustan en llamar bigger-than-life, donde la superación personal está muy por encima del entorno y el contexto histórico que atenaza a sus protagonistas –en este caso, nada menos que la I Guerra Mundial- . Sin embargo, yo he podido percibir –quizá de manera injusta o errónea, eso que cada uno lo valore particularmente- dos films en uno durante la proyección. Y paso a distinguirlos:

1.    En el factor puramente audiovisual, Spielberg, una vez más, nos demuestra que a sus sesenta y pico años sigue estando en plena forma; su capacidad para contar una historia con una cámara es indiscutible, sabe perfectamente cómo colocarla y encuadrar cada plano, su dominio del formato panorámico es perfecto y como creador de imágenes no tiene quien le supere, regalándonos algunas secuencias –el caballo trotando por la trinchera en plena batalla nocturna, la carga de la caballería británico contra el campamento germano, la resolución de la historia de los hermanos alemanes, la batalla de Somme- sencillamente perfectas. La complicidad de los actores veteranos –Emily Watson, Peter Mullan, David Thewlis– arropando a los más noveles –un Jeremy Irving cuyo espíritu jovial y a la vez ingenuo nos recuerda al Ethan Hawke de sus primeros trabajos- , la casi perfecta labor de fotografía de Janusz Kaminski –lástima que se le haya ido un poco la mano con la paleta digital en el epílogo- y el sobresaliente score de John Williams –otro abuelo por el que tampoco parecen pasar los años- terminan por redondear el conjunto… insisto única y exclusivamente desde el punto de vista técnico.

Jeremy Irving en 'War Horse'
Jeremy Irving en ‘Caballo de batalla’

2.    El otro lado de la moneda: la historia, el guión, el libreto… llamémosle X. Sinceramente, creo que es un acierto estructurar la narración en diferentes episodios –integrados en una misma línea argumental y cronológica de los acontecimientos- , aunque el tratamiento de la misma pueda recordarnos nada menos que a Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994) –sustituyan a Tom Hanks por el equino y busquen las siete diferencias- . Pero, aun obviando esto, hay ciertos detalles que hacen bajarla muchísimos enteros y restan verosimilitud: por ejemplo, no se explica que, ante tal crisol de nacionalidades, absolutamente todos los personajes hablen en inglés –no es licencia del doblaje, palabra; un servidor se la vio en V.O.S.- , y escenas como el reencuentro entre Albert y Joey, con todo el ejército mirándoles embobados –heridos y enfermeras incluidos- , aunque emotivas, resultan como poco alucinantes…

Hay quien me ha preguntado si es que Spielberg ya chochea. No es eso, ni mucho menos. El tío sigue siendo un maestro, y, como en los tiempos de E.T. (1982), sabe como nadie tocarnos la fibra sensible y emocionar a la platea con cada imagen, con cada plano –juro que, durante toda la proyección, no se oyó ni un leve susurro- . Pero, como ya hemos apuntado, aunque formalmente Caballo de batalla es una película impecable, uno no puede dejar de pensar en ella como un film menor, emocionante, sí, pero sin la genialidad de las mejores obras maestras del genio de Ohio.

Recomendado para incondicionales de las fábulas de superación humana.

2 respuestas para “Caballo de batalla”

  1. No has mencionado gran cosa sobre el argumento central de la película. por los trailers y por lo que he leído por ahí parece un poco moñas. ¿Es así?

  2. Bardo, si vienes siguiendo los textos que publico en la sección ‘Cinemateca’, no siempre hablo sobre el argumento o la trama de la película; a veces prefiero sencillamente analizar, bajo mi humilde criterio, los aciertos y errores del film en cuestión.
    ‘Caballo de batalla’, para quien no conozca la obra literaria original, narra una historia de inquebrantable amistad entre un joven campesino de familia muy humilde, Albert, y Joey, el equino que cría prácticamente desde su nacimiento y que le será arrebatado cuando, con el estallido de la I Guerra Mundial, el ejército británico reclama cuantos soldados, caballos y material posible para combatir al enemigo germano… a partir de ahí, seguiremos las andanzas de nuestro protagonista cuadrúpedo (de manera realista y naturalista; demos gracias a que los caballos no hablan :-P), que, debido a los avatares de la contienda, vivirá la perspectiva de las tres naciones que forman parte de ella (Gran Bretaña, Francia y Alemania).
    ¿Que si la peli es moñas? No, yo no la calificaría así. ¿Acaso ‘E.T.’ es moñas? Tiene sentimiento y algo de sensibilería, sí, pero también secuencias brutales como la de la batalla de Somme -cójase el contexto de ‘Senderos de Gloria’ (Stanley Kubrick, 1957) y planifíquese con el crudo realismo con el que plasmó ‘Salvar al soldado Ryan’ (1998)- o algunas escenas magníficas que ya hemos descrito en el artículo. No es la peli más redonda de su director, pero aquí no se llega a las ‘moñas’ de la última media hora de ‘Inteligencia Artificial’ -no es que hubiera sensibilería… es que te daban ganas de desconectar y destripar a tan insufrible niño- … 🙂

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