Skyfall

007: Craig vs. Bardem

Ha cumplido los cincuenta y sigue tan fresco como una lechuga. Le hemos visto correr, saltar, lanzarse en paracaídas, pilotar desde motos de alta cilindrada hasta pesados carros de combate, es igual de bueno con las armas de fuego que en el combate cuerpo a cuerpo y su intuición y sus dotes deductivas sólo son comparables a un sex-appeal que las vuelve locas a ellas y causa tanta envidia como admiración en ellos… sí, evidentemente estamos hablando del espía por excelencia, del agente secreto más famoso al servicio de su majestad, de quien con una mano empuña un arma mientras con la otra sostiene un Martini con limón (mezclado, no agitado, of course). Hablamos de Bond, James Bond.

Hace exactamente medio siglo del estreno cinematográfico de Agente 007 contra el Dr. No (Terence Young , 1962), encarnado entonces por el inolvidable –y, para los más acérrimos, genuino- Sean Connery, y los productores de esta longeva serie no iban a dejar de celebrar las bodas de oro de su héroe sin una nueva entrega cinematográfica por todo lo alto. Y vaya si lo han hecho: para empezar, llevando la batuta, nada menos que un Sam Mendes –o mucho me falla la memoria o es la primera vez que un director ganador de un premio de la Academia firma un Bond-  que, a Dios gracias, se olvida de sus pretenciosas reflexiones existenciales –las sobrevaloradas American Beauty (1999) o Revolutionary Road (2008)- y se presenta como un más que competente realizador de cine de acción; y delante de las cámaras, acompañando a Daniel Craig –quien ya había trabajado a las órdenes del cineasta en la soberbia Camino a la perdición (2002)- , un reparto de muchísimos kilates con nombres como Javier Bardem, Judi Dench, Ralph Fiennes o Albert Finney.

Particularmente, yo nunca he sido un fan del señor Bond –aunque he visto casi todas sus películas- , pero reconozco que le sigo con particular interés desde que hace unos años Daniel Craig tomara el testigo con la muy notable Casino Royale (Martin Campbell, 2006). Sin embargo, la continuación de ésta, Quantum of Solace (Marc Forster, 2008), me dejó algo frío… así que, a decir verdad, no sabía muy bien qué me podía esperar de este Skyfall. ¿Y qué me he encontrado? Pues, para mi sorpresa y jolgorio, no sólo es un divertimento de primer nivel, sino que además la cinta está plagada de sutiles detalles y homenajes a toda la serie que, seguro, harán las delicias de los bondmaníacos, desde ese arranque con ecos a Sólo se vive dos veces (Lewis Gilbert, 1967) al cómplice guiño final con el personaje de Eve/Naomi Harris, pasando por los lagartos gigantes, el clásico Aston Martin repleto de gadgets, citas en los propios diálogos –“sólo para sus ojos”– o la cosecha del vino que degusta el villano, 1962 –que, como ya hemos señalado, es el año del nacimiento cinematográfico del protagonista- . Lástima que el macguffin esté un poco trillado –esa lista robada recuerda demasiado a Misión imposible (Brian DePalma, 1996)- , pero lo dejaremos pasar…

Daniel Craig y Javier Bardem en 'Skyfall'Por aquello de hacer patria, debemos hacer un punto y aparte para hablar de Javier Bardem, que aunque realiza un trabajo bastante bueno en general como villano de la función –sin duda, mucho más memorable que el prometedor Mads Mikkelsen de Casino Royale y que el sosías de Mathieu Amalric de Quantum of Solace– , no sé por qué durante toda la proyección me he estado acordando de Tim Curry y del Joker de Heath Ledger… en fin qué cosas tengo. Supongo que el (forzadísimo) doblaje algo habrá tenido que ver –moraleja: quien tenga oportunidad, que la vea en V.O.S.- .

Celebremos, además, que Mendes pone toda la carne en el asador y no escatima, cuando la ocasión lo requiere, en recrearse con estilo, habilidad e imaginación –el prólogo es todo un prodigio de narrativa audiovisual; el combate a contraluz en lo alto del rascacielos en Shanghai es un excelente plano-secuencia, tanto visual como coreográficamente; las presentaciones de los personajes de Q/Ben Whishaw y, sobre todo, Silva/Bardem, son sobrios y memorables; la fuga y huída del villano por el metro destila tensión y emoción por los cuatro costados- . En resumidas cuentas: Skyfall es, si no el que más, uno de los Bonds más vibrantes, potentes, dinámicos y entretenidos no ya de los últimos años, sino de las últimas décadas, Así, sin más. Habrá quien diga que este 007 recuerda demasiado a Jason Bourne o a Ethan Hunt, pero ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? Ahí lo dejo.

Recomendado para fans del género (y por supuesto, del personaje).

Una respuesta para “Skyfall”

  1. Me gustó bastante la película. Me parece curioso que en ninguna crítica se haga mención (quizá por evitar spoliers) al tramo final de la película (tú por lo menos te has referido al coche), que a mí personalmente me pareció el más interesante, cuando protagonista y rival se enfrentan en el sentido más primigenio de la aventura: fuera de la civilización, fuera de los grandes rascacielos y las grandes tecnologías del siglo XXI. Sólo puede quedar uno…

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