Epic: El mundo secreto

Fantasía ecologista para cinéfilos noveles.

Ir al estreno de una peli infantil es toda una experiencia interactiva: bebés llorando –en serio, ¿por qué hay padres que se empeñan en llevarlos a tan tempranísima edad?- , pitufos de vejiga nerviosa –da igual que hayan pasado por el W.C. antes de empezar- , pequeñajos brincando por las butacas de la primera fila y alevines inquietos por cuanto sucede en la pantalla pero que no pueden evitar comentar cada escena a plena voz con el compañero de al lado. ¿Y los padres? Ah, esa es la pregunta del millón. Pues como si la cosa no fuera con ellos. Quizá ahora no nos demos cuenta, pero cuánto vamos a lamentar la desaparición de iniciativas como ‘La Linterna Mágica’, que fue pionera en Guadalajara y que precisamente enseñaba a los pequeñajos a ver y disfrutar el cine…

Bueno, dejemos a un lado la intrahistoria y centrémonos en la película propiamente dicha, en este caso Epic: El mundo secreto. Un film que, como suele ser habitual en el género de animación, visualmente es brillante y espectacular, ofrece una eficaz historia clásica de buenos y malos –en este caso, con un muy edificante y para nada aleccionador trasfondo ecologista- y cuenta con algunas escenas y personajes ciertamente divertidas que, seguro, provocarán la sonrisa en incluso la carcajada entre los espectadores más jóvenes. ¿Y los progenitores que les hayan acompañado? Pues también pueden dejarse atrapar por este cuento mágico poblado de nobles hombres-hoja, temibles villanos grises, babosas y caracoles parlanchines y locos inventores… siempre y cuando, claro, dejen a un lado tooooooodo el cine que hayan visto anteriormente y se enfrenten a esta propuesta como una desenfadada y desprejuiciada aventura fantástica. En ese caso, y solo en ese caso, pueden llegar a disfrutarla incluso al mismo nivel que los peques.

Héroes y villanos de este mundo de fantasía.

Pero, ¿qué ocurre? Que quien esto escribe ni tiene ocho años ni puede olvidar todo el bagaje cinéfilo que tiene a sus espaldas, y aunque reconozco que Epic me parece de lo más entretenida, mi curiosidad casi iba más dirigida hacia descubrir los innumerables guiños, licencias, parecidos y demás discretas –y a veces no tan discretas- referencias fílmicas que a lo que les pudieran pasar a los protagonistas. A saber: desde un planteamiento a lo FernGully (Bill Kroyer, 1992) –esa olvidada cinta de animación australiana que ya más de uno le encontró sospechosas similitudes con la posterior Avatar (James Cameron, 2009)- o Arthur y los Minimoys (Luc Besson, 2006), pasando por la ya citada épica futurista del director de Terminator, la trilogía de El Señor de los Anillos (Peter Jackson, 2001-2002-2003), Willow (Ron Howard, 1998) –cambiando superficialmente el macguiffin– , Cariño, he encogido a los niños (Joe Johnston, 1989) –no me digáis que el padre no es primo hermano de Wayne Szalinski/Rick Moranis, con estrafalario casco incluido- , y una BSO a cargo de Danny Elfman que por momentos recuerda a la que Michael Kamen compuso para Robin Hood, príncipe de los ladrones (Kevin Reynolds, 1991) son solo algunos ejemplos a volapluma. Sin embargo, y a su favor, debo reconocerle algunos hallazgos inesperados y sorprendentes, tales como una concepción relativa del tiempo –los seres mágicos se mueven a velocidad de colibrí, casi imperceptibles para los humanos- , un sentido de venganza que convierte al malvado en un ser despreciable pero a la vez cercano, algunos brillantes e imaginativos detalles –esos boggan ocultos la corteza de un árbol- y, para los que tengan la fortuna de verla y escucharla en V.O., las voces de Amanda Seyfried, Colin Farrell, Christoph Waltz y de los cantantes Beyoncé Kwonles, Steven Tyler y Pitbull entre el casting.

Así que, en definitiva, aunque Epic no viene a contarnos nada que no conociéramos ya –y además puede dar de sí para una o varias secuelas, dependerá de lo que dicte la taquilla- , lo cierto y verdad es que se pasa un rato de lo más agradable entre bosques, árboles, hadas y nenúfares, y es un buen precalentamiento para todos esos benjamines, futuros cinéfilos, de cara a conocer tramas y conflictos que son ya universales.

Recomendado para recién iniciados en leyendas fantásticas.

P.D.: y diréis que estoy como una regadera, pero ¿el personaje de Nim Galuu no os recuerda a un gusiluz? ¿Y Bufo, ese gangsteril sapo, a… Jesús Gil? :-S

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