La mejor oferta

Alta cocina carente de gracia y sabor.

Entre zombis digitales y atormentados superhéroes que copan, casi en exclusiva, la oferta cinematográfica estival en nuestras salas, nunca está de más hacerle un pequeño hueco a un cine más sosegado, reposado, cocinado a fuego lento para una más exquisita degustación. Y para ello, claro, ha de estar a los fogones un buen maestro como pudiera ser el chef Giuseppe Tornatore, un hombre con talento suficiente para elaborar una receta inolvidable –Cinema Paradiso (1988)- y algunos menús francamente estimulantes –Pura formalidad (1994)- .

Sin embargo, y siendo objetivos, no podemos obviar que la carrera de Tornatore nunca ha vuelto a alcanzar cotas tan exitosas como con aquélla historia del pequeño Totò y el viejo proyeccionista, ni a nivel de crítica ni de público. Hoy podría haberse reencontrado con ambos, y por la puerta grande, gracias su último largometraje hasta la fecha, para el que ha vuelto a contar con estupendos mimbres interpretativos, un sólido planteamiento dramático y narrativo y el toque sutil y magistral que siempre da un score compuesto y dirigido por otro monstruo, Ennio Morricone. Lamentablemente, la cosa se queda un poco a medias. Bueno, un poco no. Bastante…

Un hombre solitario –Geoffrey Rush– , un joven confidente –Jim Sturgess– y una hermosa mujer aquejada de un angustioso síndrome agorafóbico –Sylvia Hoeks– forman el triángulo sobre el que se sustenta una historia que engancha al principio, sobre todo gracias al carisma y a la personalidad del más veterano de los tres –un hábil y muy considerado tasador de arte quien también hace sus pequeños chanchullos de dudosa legitimidad gracias a la ayuda del compinche Donald Sutherland– . Sin embargo, conforme avanza la narración, el interés va decayendo debido sobre todo a un ritmo narrativo que abusa de la pausa, de los silencios, pero sobre todo de un esquema muy repetitivo: cada mañana el anticuario acude a la vieja mansión de su misteriosa cliente -quien le habla tras la puerta de una habitación secreta- , intenta acercarse a ella, ganarse poco a poco su confianza, y cada noche finaliza la jornada contándole sus aciertos y desdichas a su amigo de la tienda de recambios. Una trama con algunos elementos de thriller que, sin embargo, van paulatinamente derivando en un romance tan lacónico como carente de interés. No porque los personajes sean fallidos, sino porque, cualquiera que tenga un par de dedos de frente y haya visto/leído más de una película/novela sobre robos, timos y traiciones, se olerá antes de mitad de proyección en qué acabará todo esto…

la-mejor-ofertaComo drama sentimental es demasiado denso, y como film noir de guante blanco no funciona debido a su excesiva previsibilidad y a ciertas situaciones algo rocambolescas –ese autómata (!), que parece extraído de los descartes de La invención de Hugo (Martin Scorsese, 2011), metido en la historia con calzador- . Un epílogo tan alargado y arbitrariamente confuso como innecesario termina de rematar a la cinta, dejando una sensación final, al menos para quien esto escribe, de que si esta es La mejor oferta que hoy por hoy nos puede ofrecer su director, quizá haya que pensar si Cinema Paradiso no fue sino flor de un día…

Recomendado para aficionados a los traicioneros folletines sentimentales.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s