Purgatorio

La habitación del niño.

Tras la trágica pérdida de su hijo, una joven pareja (Oona Chaplin y Andrés Gertrudix) trata de rehacer su vida mudándose a una zona residencial de nueva construcción, aun prácticamente deshabitada. Una noche, encontrándose sola en casa, ella atiende a una vecina (Ana Fernández), que le ruega se haga cargo durante unas horas de su hijo adolescente (Sergi Méndez). Introvertido, inquieto y algo enigmático, el chaval asegura ver y escuchar a otro niño en la casa…

Tras una prolífica carrera como asistente de director –con veinte trabajos en la pequeña y la gran pantalla- Pau Teixidor debutó como realizador con el cortometraje Leyenda (2011), terrorífica y sangrienta pieza de planteamiento sencillo y atmósfera perturbadora. Sorprende que ahora, en su ópera prima en el largo, abandone esa atmósfera insana y violenta cercana al giallo para someterse a unos clichés demasiado vistos en el género: niño inquietante, angustiosos silencios, luces que se encienden y se apagan, jugueteos con la realidad y la imaginación… la originalidad de la propuesta se limita a trasladar la acción del clásico escenario de casas abandonadas a una de esas muchas urbanizaciones fantasma que salpican todo el ancho y largo de nuestra geografía, y si precisamente hubiese explotado más esa piedra de toque –convirtiendo la odisea nocturna de la protagonista en una pesadilla urbanística y psicopática con toques lovecraftianosPurgatorio sin duda hubiese supuesto un giro radical, una metáfora siniestra y amarga sobre la soledad del individuo ante un futuro desconocido y desolado, representado en esos escenarios –desde lúgubres pasillos hasta tétricas calles- que se adentran en la oscuridad más absoluta. No, en vez de eso, Teixidor tira de manual efectista, logrando un par de momentos inspirados y escalofriantes, pero un conjunto demasiado irregular.

purgatorio

Oona, espiar a tus vecinos está pero que muy feo…

Destaca, eso sí, la eficaz fotografía de Jon Domínguez, así como las más que solventes interpretaciones tanto de Oona Chaplin como del jovencísimo Sergi Méndez, sin duda dos nombres que habrá que seguir muy de cerca durante los próximos años.

Recomendado para espectadores de susto fácil.

P.D.: además de en su versión cinematográfica, Purgatorio puede verse también a modo de miniwebserie, de manera legal y gratuita, en este enlace [pincha aquí].

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