Shelley Duvall

Etérea y frágil.

Shelley Duvall In '3 Women'Si alguien salió verdaderamente traumatizado del set de El resplandor (Stanley Kubrick, 1980), sin duda fue la inolvidable –y también muy criticada- señora Torrance. Quizá aquél personaje y aquélla interpretación la dejaran indefectiblemente marcada para toda su carrera, la cual, la verdad sea dicha, nunca llegó a remontar completamente…

Shelley Alexis Duvall nació en Houston, Texas (EE.UU.) el día de San Fermín de 1949… y no, contrariamente a lo que algunos creen, no le une parentesco alguno con el también actor Robert Duvall. Con veintiún años debutó en la gran pantalla con El volar es para los pájaros (1970) de la mano de Robert Altman, cineasta que le brindaría sus papeles más laureados: Los vividores (1971), Ladrones como nosotros (1974), Nashville (1975), Buffalo Bill (1976) o Tres mujeres (1977), trabajo éste último que le supuso el prestigioso reconocimiento como Mejor Actriz en el Festival de Cannes de aquél año. Durante los setenta pudimos verla también, de manera ocasional, en la pequeña pantalla, apareciendo en series como Cannon y programas como Saturday Night Live.

resplandor3No tardaron en reclamarla otros cineastas como Woody Allen –Annie Hall (1977)- , Stanley Kubrick –El resplandor (1980)– , Terry Gilliam –Los héroes del tiempo (1981)- o Tim Burton –el cortometraje Frankenweenie (1984)- , además de repetir con su querido Altman en la olvidable versión fílmica de Popeye (1980) junto a Robin Williams… a mediados de los ochenta empezó a alternar entre cine y televisión, y dando rienda suelta a otras facetas y no sólo delante de la pantalla: entre otros trabajos, fue productora de las populares series Cuentos de hadas y Grandes cuentos y leyendas, y productora/guionista de Cuentos para dormir de Shelley Duvall, e incluso se animó a componer algunos temas musicales para esta última.

Ya en los noventa, sus apariciones cinematográficas fueron volviéndose cada vez más escasas: Suburban Commando (Burt Kennedy, 1991), fallida comedia familiar al servicio del wrestler Hulk Hogan; un papelito en The Underneath (Bajos fondos) (Steven Soderbergh, 1995); o una breve aparición en Retrato de una dama (Jane Campion, 1996), junto a Nicole Kidman. Fue más habitual encontrársela en episódicos trabajos catódicos como La ley de Los Angeles o Frasier. Tras participar en erráticos títulos como La sombra del faraón (Russell Mulcahy, 1998), Todo queda en casa (Dean Parisot, 1998) o Cuarto piso (Josh Klausner, 1999), y otros dos o tres inéditos en nuestro país, su presencia etérea y frágil permanece prácticamente inédita desde comienzos del siglo XXI.

shelleyduvall2Quizá su talento como intérprete haya sido puesto en entredicho en más de una ocasión, y echando un vistazo a su filmografía es probable que razones no falten; pero no me extrañaría que algún joven cineasta no dudara en recuperarla para la causa en algún futuro proyecto. Casos más insólitos se han visto…

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