Veronica Cartwright

La sensibilidad hecha actriz.

Es posible que su nombre no suene demasiado. Su rostro, agradable y calmado, poseía una extraña belleza inclasificable, lejos de los estándares pero innegablemente atractivo. Nunca fue ni pretendió ser una gran estrella, pero sí una más que eficaz actriz que tuvo oportunidad de demostrar su talento bajo la batuta de cineastas como William Wyler, Alfred Hitchcock o Ridley Scott, entre otros. Y para los aficionados a la ciencia-ficción, su cara se convirtió en la encarnación de la honestidad y fragilidad humanas ante situaciones fantásticas y a veces terroríficas, ya fuese en la pequeña como en la gran pantalla.

Nacida en Bristol (Inglaterra) pero criada en Toronto (Canadá) y posteriormente Los Ángeles (EE.UU.), Veronica Cartwright (n. 20 abril 1949) debutó, con apenas nueve años de edad y en un papelito sin acreditar, en el largometraje Amor y guerra (Philip Dunne, 1958). Ya desde sus inicios, su carrera estuvo marcada por el fantástico y el misterio: primero, en la televisión con apariciones en series como En los límites de la realidad o La hora 11, y luego en el cine, ya que, tras participar en el drama La calumnia (William Wyler, 1961) junto con Audrey Hepburn, Shirley MacLaine y James Garner, alcanzaría cierta popularidad gracias a su trabajo en Los pájaros (Alfred Hitchcock, 1963), donde encarnó a la hija y hermana pequeña de Jessica Tandy y Rod Taylor, respectivamente.

Durante los años sesenta y setenta, su carrera no terminó de arrancar definitivamente, además de sufrir altibajos en su vida personal con dos matrimonios fallidos con sus respectivos divorcios; se la pudo ver en la televisiva serie Daniel Boone o, para cine, en la controvertida Insertos (John Byrum, 1974), un agridulce drama sobre los orígenes del cine erótico que se las vio con la censura de la época –su primer montaje le valió una durísima calificación X en no pocos países, entre ellos Gran Bretaña, que no aceptó siquiera la versión suavizada- y en la que compartió cartel con Richard Dreyfuss y Bob Hoskins.

Gracias a Camino del sur (1978), la segunda película como director de Jack Nicholson, y sobre todo La invasión de los ultracuerpos (1978), el acertado remake de La invasión de los ladrones de cuerpos (Don siegel, 1956) llevado a cabo por Philip Kaufman –con un reparto que reunía nombres como Donald Sutherland, Brooke Adams, Jeff Goldblum o Leonard Nimoy- , el nombre de Cartwright empezó a sonar con cierta asiduidad en los castings, gracias a su aire frágil pero honesto. Tanto es así que, una vez hubo fichado por la tripulación de la Nostromo para Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979), no supo hasta el primer día de rodaje que su papel era el de la inestable y llorona (sic) Lambert, cuando le habían prometido que iba a encarnar a la protagonista Ripley –papel que, como todos sabemos, cayó finalmente en la debutante Sigourney Weaver… y que le dio una notable popularidad así como el protagonismo absoluto en otras tres entregas más de la saga- … por suerte, el director la convenció de la importancia de su personaje, ya que, según él, encarnaría en la pantalla los miedos e inseguridades del público.

Ya no abandonaría el cine de género en toda su carrera –Pesadillas (Joseph Sargent, 1983); El vuelo del navegante (Randal Kleiser, 1986); Las brujas de Eastwick (George Miller, 1987); Candyman 2: Adiós a la carne (Bill Condon, 1995); o el telefilm El último hombre en La Tierra (Les Landau, 1999)- , aunque también tuvo tiempo para tocas otros géneros, ya fueran dramas –Elegidos para la gloria (Philip Kaufman, 1983); Wisdom (Emilio Estévez, 1987)- thrillers –Falsa identidad (James Keach, 1990)- y comedias –Ella nunca se niega (Bob Rafelson, 1992); El dinero es lo primero (Brett Ratner, 1997)- , casi siempre como eficaz secundaria y rara vez como protagonista, salvo en algunos telefilms y, especialmente, en cortometrajes.

Entre finales del siglo XX y esta primera década del XXI, la hemos podido ver bastante a menudo en televisión, con recordadas apariciones episódicas en Corrupción en Miami, Los vigilantes de la playa, La ley de Los Ángeles, Chicago Hope, Will & Grace, La juez Amy, C.S.I., Invasión, Boston Legal, Caso abierto, Seis metros bajo tierra, The Closer, Revenge y, muy destacable, en Urgencias y Expediente X, que le supuso tres nominaciones consecutivas a los premios Emmy (1997, 1998 y 1999).

A la chita callando, y con esa discreción que siempre la ha caracterizando, a sus sesenta y tres años sigue trabajando delante de las cámaras, aunque en producciones menores y que rara vez llegan a nuestro país. Sus últimos trabajos, por el momento: Adventures of Dunderheads (D. G. Brock, 2012), actualmente en postproducción, y se encuentra en pleno rodaje de The Odd Way Home (Rajeev Nirmalakhandan, estreno previsto para 2013).

[Ver la página www.veronica-cartwight.com]

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