Colorín, colorado

tuit modernoQuizá alguno se sorprenda de que, tras más de una semana después de la “disolución oficial” (entrecomillo este término adrede, luego os diré por qué) de la Asociación de Amigos del Moderno, este tuit y una sencilla imagen en Instagram, ambas del pasado 2 de abril, hayan sido mis únicas reflexiones en voz alta sobre el trabajo y las metas logradas por este colectivo ciudadano en el que tanto me he implicado personalmente. Podría esgrimir varias razones, pero la primera y fundamental bien podría ser lo difícil y complicado que me resulta hablar con justicia de lo que ha supuesto en la vida cultural y social de Guadalajara en general, y para mí en particular, este movimiento asociativo en concreto.

Ya fuese en platós de televisión, en declaraciones a la prensa frente a las puertas del teatro o a través de este mismo blog, durante cuatro años ya he comentado en varias ocasiones las mentiras de la administración regional para tratar de justificar el cierre del Teatro Moderno en verano de 2012, el silencio cómplice de algunos que prefirieron mirar hacia otro lado y la asombrosa respuesta pacífica y solidaria por parte de artistas y ciudadanos que, a través de la AAM, respondieron al sinsentido político con grandes dosis de humor y toneladas de cultura –dos virtudes cuya carencia quedó patente entre ciertos gestores de lo público- . No voy, por tanto, a repetir dichos argumentos, sobre todo cuando los propios Amigos del Moderno hemos decidido cesar las actividades como entidad asociativa en una asamblea abierta culminada por una gran fiesta con agradecimientos públicos, sorteo de obras fotográficas –las que componían aquella famosa exposición censurada- , música a ritmo de la charanga Klandestinos y brindis final.

No, creo que este punto -¿y final?- merece una pequeña reflexión más íntima que hoy por fin me he decidido a compartir con todos vosotros. Más allá de si la AAM ha cumplido o no la totalidad de los objetivos que se planteó en sus estatutos oficiales, lo que este grupo –que empezó como plataforma ciudadana- me ha regalado ha sido la oportunidad de conocer a grandísimos artistas de innumerables disciplinas tanto de nuestra provincia como de fuera, de descubrir otras formas culturales a las que probablemente no me habría acercado de motu propio y, sobre todo, a un espléndido grupo humano a los que conocí casi por casualidad y que hoy considero mucho más que compañeros y amigos: gente con una riqueza personal, social y cultural extraordinaria y a los que siempre llevaré en mi corazón.

Quizá me esté poniendo muy tierno, ya lo sé. Pero que un grupo de desconocidos se reúnan en torno a la defensa del patrimonio cultural de una ciudad como Guadalajara y que, arropados por la ciudadanía, logren tras treinta y dos meses de incansable lucha reivindicativa y cultural que los poderes fácticos reculen y reabran un centro cultural al que querían condenar al ostracismo –y quien sabe si también a la piqueta- , es, como dije en vivo y en directo, algo muy, muy grande, emocionante, incluso yo diría que insólito en por estos lares.

Algunos no lo querrán ver, pero David venció a Goliath.

Larga vida a la cultura y al Teatro Moderno.

PD: entrecomillo lo de “disolución oficial” porque, a día de hoy, aun no nos hemos puesto manos a la obra con el papeleo y el trabajo administrativo que supone dar de baja una asociación. Es una labor que hay que hacer, claro; pero, por el momento…

Instagram

*Artículos relacionados: Orgullo alcarreño / Me siento seguroooooo… / Cultura por encima de nuestros políticos / Orgulloso de ser ‘Moderno’ / Un año ‘Moderno’

Un año ‘Moderno’

Hoy se cumple un año exacto de la reapertura del Teatro Moderno, esa por la que tantos vecinos y vecinas de Guadalajara luchamos durante treinta y dos meses y que un 3 de marzo de 2015 fue ‘reinaugurado’ a bombo y platillo por los mismos que lo cerraron y sus amiguetes.

A continuación reproduzco el manifiesto que desde la Asociación de Amigos del Moderno hemos hecho público con motivo de este ‘cumpleaños’, del que suscribo (literalmente) cada palabra y cada coma:

UN AÑO MODERNO

Imagínense la escena. Martes noche: decenas de personas salen de un bar y, apostados frente a una valla, empiezan a aplaudir de manera casi espontanea. ¿A quién? Por allí no hay nadie, salvo algún viandante ocasional que desde lo lejos observa la acción sin entender muy bien qué pasa. ¿A qué? Eso ya es más fácil de responder: a un edificio. A un teatro.

No hay que echarle imaginación sino tirar de recuerdos. Han pasado trescientos sesenta y seis días, pero todavía hay muchos Amigos y Amigas del Teatro Moderno que recordamos ese momento como si se hubiera producido hace tan solo unas horas. Como también recordamos a la policía vallando y custodiando el perímetro desde varias horas antes de comenzar la súperapertura ante el asombro, la estupefacción y el cabreo no solo nuestro, sino de algunos vecinos que veían cómo se les obligaba a dar un enorme rodeo para poder acceder a sus domicilios; o que ningún miembro de nuestra asociación pudiese asistir a la reinauguración, cuando los mismos políticos que cerraron o toleraron el cierre del teatro durante treinta y dos meses se guardaban medio aforo para amigos y palmeros.

Y nosotros, en la puñetera calle. Como tantas y tantas otras veces.

Ha pasado un año. Algo se ha mejorado. El Teatro Moderno está, efectivamente, abierto: durante este tiempo, hemos podido asistir al recuperado Festival de Narración Oral o a una función ‘galáctica’ de Comando Teatral, pasando por el ‘Little Red Riding Hood’ de Ultramarinos de Lucas, la presentación oficial del nuevo disco de Dr. Sapo o al ‘Día + Corto’ organizado por Cineclub Alcarreño y Contrapicado Films. Sí, es verdad, ya no tenemos que estar a la intemperie (haga frío, calor, llueva, truene o arrecie un vendaval) frente a las puertas de un teatro que era ‘nuestro’, de los ciudadanos, aunque algunos perros del hortelano lo consideraran ‘suyo’. Recuperar un edificio con un fin cultural siempre es bueno. Debemos celebrarlo.

Pero tampoco queremos que unos cuantos árboles nos impidan ver el bosque. Quizá hayamos recuperado el Moderno (con una programación que a veces va a bandazos o a golpe de improvisación, pero al menos ahí está), pero sigue faltando una verdadera estrategia integradora y dinamizadora de la cultura de Guadalajara. Tenemos muchas asociaciones y agrupaciones que hacen una labor encomiable de manera altruista, pero no hay nada que las aglutine; en una capital de provincia como la nuestra seguimos sin tener Casa de Cultura –una quimera que, sospechamos, no está en la mente de ningún político- o, algo más sencillo, una Semana Cultural que nos una y nos permita compartir, desde las asociaciones y desde el propio Ayuntamiento, nuestra labor con otras entidades y con nuestros propios vecinos.

A esto debemos unir algunos bochornosos episodios: la desaparición fulgurante de la Feria del Libro (el pasado año no hubo y nada indica que vaya a regresar en este 2016), la ausencia del alcalde en el pasado Maratón de los Cuentos (la primera vez en veinticuatro ediciones que el primer edil no inaugura la cita cultural más importante de la ciudad) o el desaire del regidor hacia la compañía alcarreña Ultramarinos de Lucas, que todavía están esperando a que desde el equipo de gobierno se les felicite formalmente por su Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud conseguido el pasado año, son solo algunos ejemplos.

ICLmaraton2015_03
Festival de Narración Oral en el Moderno. Foto (C) Isra Calzado López

Habrá quien diga que somos unos protestones, que solo miramos la paja en el ojo ajeno, que solo queremos poner la puntilla en cuatro cosas malas y que no valoramos lo bueno. Nosotros nos preguntamos: ¿qué es lo bueno, en cuanto a Cultura, que se promueve desde el Ayuntamiento? Un año después de que los ciudadanos (no ellos) reabriéramos el Teatro Moderno, seguimos con la sensación de que el movimiento cultural orgánico sigue saliendo de los habitantes, de los colectivos de esta ciudad, pero no vemos proyectos participativos a iniciativa del Consistorio ni verdaderos apoyos institucionales más allá de las consabidas (y exiguas) subvenciones anuales.

2016 va a estar trufado de grandes efemérides culturales. Esperemos que sea también el año en el que todos nos sumemos activa y constructivamente, y no por intereses particulares, a la ‘moderna’ vida cultural de Guadalajara.

#yosoyamigodelModerno

Logo AAM

Como Walt Disney

Llevo varios días dándole vueltas a una fecha y a si debería escribir primero y compartir después ciertas reflexiones que se golpean en mi cabeza. Como suele suceder en estos casos, he decidido que sí, que me voy a sentar delante del ordenador a intentar darles orden y, sobre todo, acallarlas así de mi mente. Lo de hacerlas públicas… bueno, ya veremos.

X ANIVERSARIO BAIDEFEIS cartel web
Cartel del X Aniversario de Baidefeis celebrado el 26/02/2011.

Un día como hoy pero de hace cinco años se celebraba una gran fiesta –o al menos, eso se pretendía- en el Teatro Buero Vallejo de Guadalajara. Después de varios meses de trabajo, preparativos y muchos nervios, nos agarrábamos los machos, tragábamos saliva y dábamos claquetazo inicial a la Gala X Aniversario de Baidefeis con el imponente auditorio como escenario y con más de medio aforo (largo) como testigo –hablamos de más de medio millar de personas- , expectante ante lo que nos traíamos entre manos. Música en directo, proyección de audiovisuales, algo de teatrillo –a lo largo de la velada “representábamos” todas las fases de un corto- y el estreno oficial de ‘Alzheimer (Vivir una vida para olvidarla)’ como colofón a una celebración que había arrancado a primera hora de aquella misma tarde, en la Sala Tragaluz, con un maratón de cortos producidos por nuestra asociación.

Estábamos en la cresta de la ola. Pero, como ya comenté en otro post cuando anuncié que no iba a continuar ejerciendo de presidente de la asociación, creo que aquella celebración marcó, a la larga, un antes y un después para Baidefeis. ¿Equivocado? Puede. ¿Me arrepiento? No. Entre 2011 y 2014 también se hicieron cosas chulas: entre otras, las proyecciones ‘Los cortos son para el verano’, un par de concursos ‘BAIDExpress’, el curso de guion cinematográfico –en colaboración con la Agrupación Fotográfica de Guadalajara- que impartió la ganadora de un Goya Clara Pérez Escrivá, el cine-fórum sobre el Alzheimer organizado junto con el Cineclub Alcarreño y en el que estuvo presente Manuel Cristóbal –productor del prestigioso largometraje ‘Arrugas’ (Ignacio Ferreras)- o el estreno oficial conjunto de los cortometrajes ‘A veces viene’ (Félix Llorente) y ‘Cuerdas’ (Pedro Solís), de los que me siento, perdonad el descaro, un poquito padrino.

Estreno Cuerdas y A veces viene -108
12/12/2013, doble estreno en Multicines y último acto que presidí en Baidefeis.

Han pasado poco más de dos años desde que dejé la presidencia y la participación activa -aunque, como dije en su momento, quien en algún momento requiera de mi colaboración, ahí me tendrá- . ¿Qué ha sucedido en estos veinticinco meses? Sin apenas socios ni actividad, Baidefeis permanece en un extraño limbo, sin movimiento, pero sin llegar a desaparecer del todo. No voy a colgarme medallas que no me corresponden: muchas de las cosas que se hicieron tras el décimo aniversario fueron por iniciativa de otros socios, siendo yo tan solo un activo igual de válido que cualquier otro miembro de Baidefeis. Pero si de un tiempo a esta parte uno o varios proyectos han pinchado antes de ver la luz o a mitad de recorrido ha sido por multitud de razones: algunos quizá por falta de previsión, otros por hechos totalmente imprevisibles. Al fin y al cabo, esta asociación cultural siempre la hemos formado personas de toda índole y nunca hemos sido infalibles –ni lo hemos pretendido, aunque en los tiempos de bonanza hubiera parecido así- . Hacer un corto, montar un concurso, preparar un taller u organizar un cine-fórum eran tareas y objetivos que nos marcábamos para nuestro propio disfrute, para compartir y aprender de una misma afición, pero no nuestro modo de vida.

Pero sí que es verdad que, de vez en cuando, todavía hay gente que al verme se me acerca y me pregunta: “¿Qué pasa con Baidefeis?” Yo no puedo más que encogerme de hombros y responder con una evasiva. Pero resignado, pienso: “Ni está, ni se le espera”.

cafe_montaje
‘Café solo’, el corto frustrado.

Siento verdadera lástima por una entidad cultural pionera en Guadalajara, que llegó a ser puntera en la provincia y un referente en la región, que gozaba de tanto cariño y simpatía… y que ahora, por muchas pequeñas razones, la estamos dejando morir por inanición. A veces me pregunto si no merecería la pena disolverla digna y honradamente; pero incluso yo mismo, en lo más profundo, termino descartando esta idea. Puede que, a día de hoy, Baidefeis sea como Walt Disney: un ente creador de sueños –y una ilusión en sí mismo- que permanece en perpetua hibernación a la espera de que una nueva generación venga a resucitarlo.

Pero, por el momento, nada me indica que eso vaya a ocurrir.

Espero estar equivocado.