#BlogosDeOro 2018: ‘Tres anuncios’ y cuatro premios, Guillermo hace agua y algún gaticidio

Este año, sí. Por primera vez desde hace tres ediciones, he podido asistir a la gala virtual de los Blogos de Oro como marcan los cánones: desde el sofá, en chándal -el protocolo indica bata, pero soy así de osado- y a través del portátil. Ojo, con doble ventana: en una, la retransmisión en directo vía YouTube -de la que hablaré más adelante-; en otra, Twitter abierto y refrescando constantemente la página con el hashtag #BlogosDeOro. Conectado desde las 16:50. La tarde prometía…

¡Y tanto! Quizá fuera un despiste de la invitada o puede que la tecnología le jugara una mala pasada, pero la ceremonia empezó bien accidentada con Anna Castillo adelantando fulgurantemente a Leticia Dolera -quien debía haber dado el pistoletazo de salida- y, a las 17:00, ya había cantado las nominadas y premiada a Mejor Actriz de Reparto -que iría a parar a su compi en ‘La llamada’ Belén Cuesta-. Apenas unos segundos de fiesta bloguera y la escaleta ya a tomar por saco. Que no digo yo que la prota de ‘El olivo’ lo hiciera a propósito -seguro que fue un desliz-, pero hizo falta un parón de cerca de diez minutos para desfacer el entuerto. El cachondeo en la red del pajarito ya era generalizado, y como no hay mal que por bien no venga, #BlogosDeOro ya era trending topic solo por detrás de #DomingoDeRamos y #Puigdemont.

Anna Castillo, con prisas y a lo loco.

El evento volvió por su cauce, aunque de manera algo atropellada. Tanto es así que los presentadores de YouTube se liaban a filosofar –“vamos a hablar de los candidatos a…”– y se les pasaba el premio, que igual hacía ya un rato largo que lo habían dado. Voluntariosa su labor, pero despistaban más que ayudaban -ahí me gustaría ver a Ramón Bernadó y Diego Gismero, con el mismo glamour de perfil bajo pero de verborrea mucho más ágil-. No le doy ninguna importancia al accidental corte de emisión pasado el ecuador de la tarde, son cosas del directo, y se resolvió con prontitud. Pero más divertido e interactivo estaba el debate tuitero.

Le pusieron ganas, pero se les fue el oremus demasiadas veces.

Esta vez sí que pude disfrutar los intermedios musicales de los artistas invitados -interpretando covers musicales y cantados de algunas de las más populares BSO del curso pasado-. Y, en cuanto al palmarés, decir que la tarde tuvo cosas muy, muy buenas, destacando los dos bloguis a ‘El Ministerio del Tiempo’ -Mejor Serie Española y Mejor Actriz para Aura Garrido-, broche de oro a la maravillosa ficción de Javier Olivares; el premio a Mejor Baratometraje para esa joya titulada ‘La mano invisible’; y, una de las grandes sorpresas, la ‘Verónica’ de Paco Plaza se coronaba como Mejor Película Española.

Entendí menos la elección de ‘Rick y Morty’ como Mejor Serie -no les pillo la gracia, qué le vamos a hacer-, que ‘Marta no viene a cenar’ ganase en votos a ‘72%’ o ‘The App’ como Mejor Cortometraje Estrella o que James Franco se llevara el gato al agua como Mejor Actor por ‘The Disaster Artist’ por delante del trabajo ‘Múltiple’ de James McAvoy. Y hablando de gatos: ¿Christopher Nolan, Mejor Director por ‘Dunkerque’? Myrian Rodriguez, una de las tuiteras más activas, lo había avisado antes: “Cada vez que alguien vota a Nolan, muere un gato”. Pero ni aún así, oye. Gaticidio total en los Blogos. Cosas de la democracia.

Sin duda, la gran triunfadora de esta quinta edición fue la espléndida ‘Tres anuncios en las afueras’: pleno total con sus cuatro candidaturas y sus cuatro galardones a Mejor Película, Actriz -indiscutible Frances McDormand-, Actor de Reparto –Sam Rockwell, que no salía en ‘Cadena perpetua’– y Guion. Nada que objetar si no hubiera estado ahí la magistral ‘madre!’ de Aronofsky, que, bien mirado, tenía muy difícil ganar: ni todo el mundo ha podido verla -su distribución en España ha sido bastante limitada- ni es accesible para todos los paladares. Por contra, la que a priori partía como la gran favorita, la multioscarizada ‘La forma del agua’, se dio el josconcio padre quedándose a cero en sus cinco nominaciones. Guillermo del Toro despierta una simpatía innata, pero que su cuento sea la mejor obra de 2017 es harina de otro costal… o simple campaña de marketing.

Lo mejor, como siempre, interactuar y comentar en directo con un grupo de maravillosos locos y locas, con los que, independientemente de gustos, preferencias y votos, se pasó una maravillosa tarde de domingo unidos por una gran pasión: el cine y las series. Enhorabuena a Javier Gutiérrez -el de Cine de Patio, no el actor… bueno, ese también, por ‘Vergüenza’– por esta iniciativa  que sigue y sigue creciendo. Ya estamos contando los días para los VI Blogos de Oro. ¡Hasta el año que viene!*

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Palmarés completo – Cine:

Mejor Película: ‘TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS’.

Mejor Película Española: ‘VERÓNICA’.

Mejor Película de Animación: ‘YOUR NAME’.

Mejor Baratometraje: ‘LA MANO INVISIBLE’.

Mejor Baratometraje (Mención Especial): ‘LA VIDA Y NADA MÁS’.

Mejor Cortometraje Estrella: ‘MARTA NO VIENE A CENAR’.

Mejor Director: CHRISTOPHER NOLAN (‘Dunkerque’).

Mejor Actriz: FRANCES McDORMAND (‘Tres anuncios en las afueras’).

Mejor Actor: JAMES FRANCO (‘The Disaster Artist’).

Mejor Actriz de Reparto: BELÉN CUESTA (‘La llamada’).

Mejor Actor de Reparto: SAM ROCKWELL (‘Tres anuncios en las afueras’).

Mejor Guion: MARTIN McDONAGH (‘Tres anuncios en las afueras’).

Mejor Banda Sonora: HANS ZIMMER (‘Dunkerque’).

Palmarés Completo – Series:

Mejor Serie: ‘RICK Y MORTY’.

Mejor Serie Española: ‘EL MINISTERIO DEL TIEMPO’.

Mejor Actriz: AURA GARRIDO (‘El Ministerio del Tiempo’).

Mejor Actor: JAVIER GUTIÉRREZ (‘Vergüenza’).

P.D: Echando un ojo a mis crónicas de años anteriores, he recordado que antaño se entregaba un blogui a la Peor Película del Año. Dado que siempre habrá críticas al palmarés y que nunca lloverá a gusto de todos, reivindico desde aquí tan necesario reconocimiento como compensación al tiempo que los jurados dedicamos a películas que malditas las horas que decidimos verlas.

 

 

#BlogosDeOro 2018: Análisis de las finalistas a Mejor Película Española

Tercera entrega (de cuatro) en el que analizo algunas de las nominaciones para los Blogos de Oro 2018*, en el que, por cuarto año consecutivo, formo parte del jurado. Hoy es turno para las candidatas a Mejor Película Española, cinco títulos tan diferentes entre sí que, sinceramente, creo que parten con igual número de posibilidades para llevarse el bloggi:

‘Handía’: Algo muy grande.

Hace cuatro años, el trío Jon Garaño, Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi sorprendió con el delicado romanticismo melodramático de ‘Loreak’. Quizá ‘Handia’ no alcance a emocionarme tanto, pero la originalidad de su planteamiento -que equilibra entre la historia y el mito del gigante de Alzo-, la belleza de sus imágenes -sublime fotografía de Javier Agirre-, el cuidadísimo nivel artístico y de producción de la cinta y el notable trabajo de sus actores, convierten a esta obra en una ambiciosa y sobresaliente rareza de las que pocas veces se dejan ver en nuestra cinematografía. Que la ningunearan de mala manera en la última edición de los Goya, donde se llevó diez cabezones de trece candidaturas -algunos tan importantes como Mejor Guion Original, Dirección de Producción, Música, Fotografía o Actor Revelación-, para a última hora negarle Dirección o Película, hacen que me vuelque especialmente con esta genuina propuesta.

‘Verónica’: Expediente X vallecano con Bunbury al fondo.

Reconozco que partía con unas expectativas algo limitadas a esta propuesta de terror suburbano y noventero de la mano de Paco Plaza -uno de los responsables de la exitosa saga ‘[REC]’-. Sin embargo, nos encontramos ante una de las obras de género más sorprendentes, eficaces y entretenidas de los últimos tiempos, probablemente la mejor desde aquella ya lejana primera entrega de infectados en la barcelonesa Rambla de Catalunya. El joven reparto es todo un descubrimiento, y sí, que media película se haya rodado en localizaciones de Guadalajara que bien conozco -spoiler: ni el bar de Ana Torrent ni el cole al que van las protagonistas están en Vallecas-, también me hacen verla con generosa simpatía.

‘Perfectos desconocidos’: Álex y la contención.

Un lujoso apartamento y un puñado de actores cómplices en estado de gracia –Belén Rueda, Eduard Fernández, Eduardo Noriega, Dafne Fernández, Héctor Alterio, Juana Acosta, Pepón Nieto– es todo lo que necesita Álex de la Iglesia para sacarse de la manga un sátira negrísima sobre la falsedad y el engaño, sin renunciar por ello a introducir pequeñas pinceladas sobrenaturales que tanto gustan al bilbaíno, pero ofreciéndonos la que probablemente sea la ficción más contenida de toda su carrera. Por ponerle un par de pequeños peros: un giro final algo controvertido -a mí sí me funciona- y que, además de ser un remake de la reciente producción italiana ‘Perfetti sconosciuti’ (Paolo Genovese, 2016), le encuentro muchas raíces comunes con ‘La mentira’ de Florian Zeller que con gran éxito llevó Claudio Tolcachir por escenarios de toda España hace no demasiado tiempo.

‘Verano 1993’: Crecer de golpe.

Pocas cosas hay más traumáticas para una niña que ver cómo su vida cambia súbitamente y sin que, por supuesto, ningún adulto le pida opinión. Carla Simón debuta en el largo con una cinta fresca y espontánea, trufada de pequeños detalles autobiográficos, y con unos jovencísimos protagonistas que logran enternecer y emocionar. Sin embargo, y a pesar de los muchos méritos que tiene la cinta, por alguna razón no me llegó tanto como otras nominadas de la categoría. Lo que no quiere decir que no tenga valor ni pueda recibir merecidamente el reconocimiento por parte de otr@s colegas.

‘La llamada’: La fiesta efímera.

Seguro que, función tras función, ‘La llamada’ era una contagiosa fiesta de música, baile y amor libre y sin prejuicios. Pero aunque la cinta se ve con fácil complicidad y sorprende muy gratamente el maravilloso personaje que construye Belén Cuesta, la magia que esta historia pudiese tener en teatro no se transmite igual a través de la pantalla. Entendedme bien, la propuesta de los JavisAmbrossi y Calvo– es de un optimismo vitalista que se agradece en estos actuales tiempos grises; pero, más allá de su carácter lúdico-festivo-reivindicativo al ritmo de himnos de Whitney Houston y Leiva, la impresión que me deja es tan complaciente como efímera.

*Los Blogos de Oro 2018 se darán a conocer el domingo 25 de marzo a partir de las 17h00 en twitter a través de la cuenta https://twitter.com/BlogosDeOro, el hashtag #BlogosDeOro.

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#BlogosDeOro 2018: Análisis de los cortometrajes finalistas

Segunda entrega de las cuatro que tengo previsto publicar -ojalá fueran más, pero ando bastante mal de tiempo- antes de la gala virtual de los #BlogosDeOro 2018*. En esta ocasión, es turno para los cortometrajes, un medio que sabéis que me encanta y que casi siempre es capaz de sorprendernos y emocionarnos en treinta minutos o menos.

‘72%’: This is the end.

Lluis Quílez, un realizador cuyo cine no suele dejar indiferente a nadie, firma la que puede ser su obra más ambiciosa y compleja, pero también la más redonda y concisa –’Yanindara’ (2009) y ‘Graffiti’ son estupendas, pero creo que les sobra metraje-. ‘72%’ es una alegoría extraña y postapocalípica en un mundo sin recursos naturales y reducido a su mínima expresión, un escenario desolador donde, incluso en esta circunstancia, el ser humano sigue siendo egoísta e insolidario, aunque le cueste su propia existencia. Mucho más simbólica y compleja que ‘The End’ (2008), sin embargo creo que podría hacer un buen programa doble con la recordada cinta de Chapero-Jackson.

‘The App’: Al dictado del móvil.

También situada en un futuro -este mucho más cercano y reconocible-, Julián Merino nos ofrece una de las sátiras sociales y tecnológicas más demencialmente atinadas de los últimos tiempos. ¿Cómo un mindundi como Benito –Carlos Areces– puede pasar de ser un looser de la vida al triunfador de su empresa y la envidia de todas las fiestas? Fácil, solo tiene que obedecer todas las indicaciones de la nueva y revolucionaria aplicación de su móvil para alcanzar la felicidad. El conflicto llega cuando ‘The App’ le indica que, para mantener su venturoso estatus, hoy debe tirarse por el balcón. ¿Hasta qué punto estamos condicionados/sugestionados por un random de algoritmos? Un corto que no renuncia a la mala baba a pesar de su apariencia de comedia ligera que conecta muy fácilmente con todo tipo de espectadores: no por casualidad, fue el más votado por el público en el pasado Festival Itinerante CortoEspaña 2017. Atentos al breve papel de Hugo Silva y, sobre todo, al magnífico trabajo en off del gran Luis Zahera.

‘La habitación de las estrellas’: Entre lo tierno y lo cruel.

Tengo impresiones encontradas con este trabajo de Ilune Díaz. Por un lado, encuentro acertada esa confrontación entre el mundo de los adultos -absortos en problemas personales y familiares- y la mirada pura e ingenua de una niña que no entiende nada de lo que sucede a su alrededor. Por otro, la cinta se cierra de un modo tan cruelmente agridulce -a mi modo de ver- que me produce una extraña e incómoda insatisfacción. Será que, a mis casi cuarenta palos, me cuesta ver las cosas a través de los ojos de una cría…

‘Marta no viene a cenar’: Menú de envidias y rencores.

Dos amigas -las hermanas en la vida real Celia y Natalia de Molina– quedan para cenar y, ante el plantón de una tercera, aprovechan para poner de vuelta y media a la ausente. La agilidad de los diálogos y el buen hacer fresco y natural de las dos protagonistas no es material suficiente para levantar un corto que no aprovecha su único escenario -una cocina- y cuyo desenlace se ve venir demasiado temprano. Quizá con un humor más negro y descarnado y una actuaciones rayando lo delirante, podría reaprovecharse el material para una pieza de microteatro. Pero como corto, se me queda algo pobre.

‘Podéis ir en paz’: Risas con calzador.

Si ya dije hace un par de días, a propósito del baratometraje ‘Verano rojo’, que el mayor de los males para una peli de género era adivinar el desenlace nada más comenzar la proyección, podríamos afirmar que el mal mayor de una comedia no es no hacer gracia, sino impostarla allí donde los creadores creen que el respetable debe reírse sí o sí. Recurrir a exageradas muecas actorales y a golpes sonoros en momentos concretos solo hacen más evidente la falta de buen tino para que la comedia sea orgánica, fluida, natural. Lo dicho: nada hay peor que una comedia que pretenda ser graciosa y lo único que provoque sea hastío y cierto sonrojo.

*Los Blogos de Oro 2018 se darán a conocer el domingo 25 de marzo a partir de las 17h00 en twitter a través de la cuenta https://twitter.com/BlogosDeOro, el hashtag #BlogosDeOro.

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#BlogosDeOro 2018: Análisis de los baratometrajes finalistas

Ya estamos en la recta final de la quinta edición de los Blogos de Oro, los premios virtuales que eligen y entregan casi doscientos blogueros de cine. Un jurado del que tengo el honor de formar parte desde su segunda convocatoria y cuya gala (tuitera) de este 2018 se celebrará* con la presencia, ya confirmada, de nombres tan destacados como Anna Castillo, Leticia Dolera, Lucía Jiménez, Macarena Gómez o Jaime Ordóñez.

Cerrados y entregados ya los votos de los académicos, es momento de hacer repaso de algunas de las categorías más destacadas y especiales de estos premios. Vamos hoy, en este primer avance, con los llamados baratometrajes: Dice mi buen colega y amigo Ramón Bernadó que estas producciones independientes “caen simpáticas por principios”, y que por ello, a la hora de analizarlas y comentarlas, “se suele ser más indulgente y generoso”. Partiendo de ese principio con el que estoy de acuerdo, debo decir que en esta edición, más que en otras anteriores -al menos que yo recuerde-, hay propuestas que confunden el término independiente con aficionado. Y mientras las primeras son obras que, a pesar de su evidente economía de medios y sus protagonistas alejados del star-system patrio, tienen una factura más que cuidada y unos planteamientos narrativos osados y valientes, las segundas no pasan de ser piezas excesivamente amateurs que difícilmente pasarían el corte en un festival de nivel medio. Ejemplos de ambos extremos encontramos en la categoría que hoy nos ocupa.

‘La mano invisible’ o la performance de la explotación laboral.

Ejemplo perfecto de lo que puede ser una gran película independiente: once actores -algunos de ellos, rostros conocidos como Josean Bengoetxea, Bárbara Santa Cruz, Daniel Pérez Prada o Marina Salas, entre otros-, apenas cinco escenarios y una parábola demoledora sobre los límites de la dignidad en el trabajo. Si te contratan para que hagas tu oficio ante el público en un teatro alternativo, fíate tú de las condiciones laborales -que pueden cambiar arbitrariamente de la noche a la mañana- o del compañero (desconocido) que tienes al lado. Y, a todo esto, frente a la mirada inquisitiva de unos espectadores que se creen con derecho a todo por haber adquirido una entrada… gratis. Como en ‘El experimento’ (Oliver Hirschbiegel, 2001), un entorno cerrado y un par de normas estrictas son ingredientes suficientes para explotar y retorcer los límites de la moral, tanto del individuo como masa social. Quizá la cinta no sea del todo redonda, pero su potencial es tan demoledor, su realización tan bien cuidada y sus actores y actrices están tan bien afinados, que deja un fantástico sabor de boca.

‘Dhogs’: Esto no es un juego.

Si perversa es la mirada que David Macián hace sobre nuestra sociedad laboral actual, mucho más negra y desgarradora es la lupa que sitúa Andrés Goteira sobre ‘Dhogs’. Con un planteamiento visual y escénico tan rompedor como desconcertante -durante gran parte del metraje, uno no sabe si está viendo una película, una obra de teatro o qué- y una (falsa) división por episodios, la cinta, de visionado nada fácil por su complejo subtexto y su terrible y antiestético sentido de la violencia, se revela como un terrorífico cuento para adultos que nos muestra, quizá con excesivos recovecos, nuestro innato voyerismo ante las más cruentas atrocidades, así como nuestras más oscuras fantasías si nos dieran la oportunidad de participar en ellas. Si alguna vez has jugado a un simulador de coches y por diversión te has lanzado contra los peatones, esta peli te hará reflexionar. Como pega, le encuentro alguna subtrama fuera de contexto -no termino de pillar lo del taxista-, pero, por otro lado, nos ofrece una de las interpretaciones femeninas más brillantes de la temporada: Melania Cruz, de quien me considero fan desde ya.

‘La vida y nada más’: Salir del hoyo.

Dos propuestas llegan este año a la categoría desde los Estados Unidos. Antonio Méndez Esparza firma este retrato sobrio y austero sobre la difícil pubertad de su protagonista, un joven afroamericano criado en una familia desestructurada -su padre está en la cárcel, su madre lucha por sacar adelante a sus dos hijos con trabajos mal pagados- en un entorno hostil y opresivo. Durante gran parte de la película, uno tiene la impresión de que el título le viene al pelo, ya que muchas situaciones son tan rutinarias como aparentemente arbitrarias. Pero en seguida uno se da cuenta de que todo está guionizado y planificado, y aunque los actores -todos y cada uno de ellos- están maravillosos, quizá al final nos deje una sensación algo vacía, como que no termina de llegar al meollo de la cuestión. Puede que también le pese, por cercanía en el tiempo, que aún tengamos muy presente la oscarizada ‘Moonlight’ con la que, trasfondo sexual aparte, guarda no poco parentesco.

‘Ekaj’: Bocados de realidad

Vamos a los dos casos que, particularmente, considero de cine aficionado. A ‘Ekaj’, un fresco por momentos espontaneo y naturalista sobre la difícil vida en el submundo de Manhattan, no le pierde su llamativa carencia de medios técnicos -evidente en la calidad de la imagen incluso para un no experto-, sino la vacuidad de su no-historia o no-trama. Retratar el día a día de un joven chapero con innegable fotogenia andrógina –Jake Mestre– puede ser interesante como experimento sociológico, y es en sus escenas de calle donde la cinta gana puntos al no quedar claro si estamos ante una obra de ficción, un documental, un ejercicio biográfico o qué. Pero son los momentos coreografiados -las peleas, la violación- donde la película se cae irremediablemente, con unas interpretaciones forzadas, planificación simplona y montaje torpe.

‘Verano rojo’: Casquería mallorquina

Claro que si ‘Ekaj’ nos deja el sabor amargo de lo que pudo haber sido y no fue, lo de ‘Verano rojo’ no tiene nombre. Nada hay peor, y más en una cinta de género, que saber de antemano todo el desarrollo y final de la película a los cinco minutos de comenzar la proyección. Puedo superar un reparto de tercera regional -que bastante hace con unos personajes de trazo grueso que sobrepasan el término cliché-, puedo hacerme el loco y mirar hacia otro lado cuando conceptos como raccord o etalonaje parecen términos desconocidos para los responsables -o, lo que sería peor, los conocen pero los han obviado deliveradamente-, pero ante la falta de más y mejores mimbres, ¿no podían al menos haberse trabajado el guion para ofrecer algo más que una concatenación de personajes, escenarios y tópicos mil y una veces vistos en el slasher cutre de las últimas cuatro décadas? Está todo tan manido, tan trillado… y ese supuestamente sorprendente giro final -con embutido local de por medio- resulta evidente desde la escena de la tienda de ultramarinos. Por cierto, ¿qué opinarán de ‘Verano rojo’ la Conselleria de Cultura y el Consejo Regulador D.O. Sobrasada de Mallorca? Sinceramente, no creo que les haya hecho mucha gracia.

*Los Blogos de Oro 2018 se darán a conocer el domingo 25 de marzo a partir de las 17h00 en twitter a través de la cuenta https://twitter.com/BlogosDeOro, el hashtag #BlogosDeOro.

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