El Corto de la Semana: ‘Einstein-Rosen’

Fue una de las más gratas sorpresas de la primera edición del #4661FilmFest (Certamen de Cortometrajes del Espacio y Ciencia-Ficción de Yebes-Valdeluz), y aunque no se llevó premio, fue una de las obras que más aplausos cosechó durante la proyección en la Sección Oficial.

Con un humor ágil y cuatro estupendos actores -atentos a los dos peques que encarnan a los protagonistas en su edad infantil-, Olga Osorio nos ofrece un cinta con mucha ciencia y mucha ficción, pero también mucho humor, frescura y algo de nostalgia. Disfrutadla.

‘Las crónicas de Peter Sanchidrián’: Más allá del disparate

Foto: Teatro Pavón Kamikaze.

Después de tan solo tres semanas y media y diez funciones, el buque intergaláctico de Peter Sanchidrián ha despegado por última vez -aunque espero que regrese en un futuro próximo- desde el ambigú del madrileño Teatro Pavón Kamikaze en un viaje en el que pocos, muy pocos espectadores -alrededor de medio centenar por sesión, colgando día sí, día también, el “aforo completo” en la taquilla- nos hemos podido colar cual polizontes en el Axioma, la astronave que en la película ‘Wall·E’ (Andrew Stanton, 2008) llevaba a los perezosos humanos a un mundo mejor más allá de las estrellas dejando atrás a la decrépita Tierra.

Este es quizá uno de los más inmediatos referentes cinéfilos que se me vinieron a la cabeza durante los primeros minutos de un montaje  al principio sencillo, fresco y vibrante que  poco a poco se torna en un collage de historias imposibles (¿o no?) con trazas de ciencia-ficción delirante,  inagotable verborrea y un amplio ramillete de personajes verosímiles y a la vez estrafalarios, a quienes dan vida un sublime elenco de actores en estado de gracia desde el minuto uno –María Hervás, Antonia Paso, Cristóbal Suárez, José Juan Rodríguez, Juan Vinuesa y mi querida y admirada Laura Galán– en cualquiera de sus múltiples roles. Y así, entre científicos que resucitan a los muertos, clones de dudoso aspecto, garras de bestias malditas y trasuntos hispánicos de superhéroes arácnidos, Jose Padilla, a la sazón autor y director -o, como firma en la web, cuaderno de bitácora y sillón del capitán Kirk- de este fantástico caleidoscopio, logra provocar la carcajada constante entre el respetable mientras que, al mismo tiempo, nos bombardea con colosales zambombazos a todo un surtido de egos -y egocentrismos- de la especie humana. Así, una premiada doctora es capaz de anteponer una venganza por un corazón roto por encima de un gran descubrimiento que cambiaría para siempre el curso de la historia, una estrella y su antigua mentora se enzarzan en un brutal combate psicológico -y a veces irracional- sin llegar a rozarse, una locura de amor puede convertirnos en un supervillano de tebeo -perdón, cómic- y la mejor de las intenciones es capaz de sacar lo peor de nosotros mismos hasta provocar el mismísimo fin del mundo.

Entre mowais y gremlins o discusiones sobre Marvel y DC, también Mary Shelley, Rodenberry, Tarantino, Monty Python y los ZAZ se dejan entrever en un bendito disparate colmado de situaciones esperpénticas y guiños pop ochenteros que hacen que la función vuele durante sus noventa minutos. Pero, más allá de todo eso, hay una inteligentísima crítica hacia una sociedad plagada de individuos aferrados al primero yo y después yo que hacen que reflexionemos y nos preguntemos -rumiando la obra durante horas después de acabada la función- si, visto este muestrario, merecemos ser salvados. Si Peter Sanchidrián recoge en su nave a lo mejor de la especie humana para que perdure en el espacio-tiempo más allá del apocalipsis planetario, que se pare en la próxima, que yo me bajo.

El Corto de la Semana: ‘Mi papá es director de cine’

De entre todos los cortos que proyectamos en la Muestra de Cortometrajes Infantiles de Valdeluz el pasado sábado 22 de abril, el que sin duda más risas y sonrisas cómplices despertó entre el público adulto que acompañaba a los espectadores más peques fue esta pieza firmada por Germán Roda que llegó a finalista del Notodofilmfest. No es de extrañar: con una sangrante ironía escondida bajo la apariencia de inocente relato cándido, ‘Mi papá es director de cine’ persigue a su jovencísima protagonista al tiempo que lanza puyas sobre la terrible situación de la industria fílmica nacional actual. Risas envenenadas y una grandísima y precoz actriz de cuatro años –Alba Roda, hija del realizador- en este Corto de la Semana.

‘Smoking Club’: Las normas de la casa del cannabis

Cada vez es más habitual la presencia de cine independiente español en festivales y cartelera, algo que celebro enormemente. Y aunque a estas películas aún les falte algún empujoncito más para salir de los circuitos minoritarios, las secciones no competitivas y las sesiones residuales, la apuesta de ciertas -aún pocas- salas y certámenes así como de blogueros y cinéfilos que no dudamos en asomarnos a las propuestas que brindan estos baratometrajes va logrando, pasito a pasito, que vayan teniendo un eco cada vez más sonoro en el hermético panorama fílmico nacional.

Alberto Utrera salta a la dirección de largometrajes con una historia coral que se desarrolla en un escenario tan poco habitual como un club de fumadores de sustancias alegales. Con un escenario único -algo que empieza a ser seña de identidad de nuestro indie patrio- y a través de una narración construida a base de flashbacks que saltan de una trama a otra -en realidad, todo el libreto se cimenta sobre piezas individuales que terminan colisionando en la catarsis final-, ‘Smoking Club’ es el retrato ambivalente y a ratos algo desdibujado de una sociedad en el que la sinceridad es una mera utopía, un término en desuso sepultado en lo más recóndito del diccionario, un concepto desvirtuado ya desde el principio: no deja de tener cierta ironía que este aparente oasis de tolerancia y libertad se rija por una ristra interminable de reglas -las 129 normas a las que alude el título- “para una mejor convivencia”

En su haber, sobresale una cierta frescura tanto en el planteamiento como en la construcción de algunos personajes, especialmente los que podríamos considerar protagonistas, que se benefician no solo de los matices que se dibujan desde el propio guion sino también de la naturalidad que desprenden valores en alza como Rodrigo Poisón -a quien hemos visto en cortos como ‘Democracia’ (Borja Cobeaga, 2013), ‘Fired on call’ (Óscar Cavaller & Álvaro Moro, 2014) o ‘La invitación’ (Susana Casares, 2016)-, Jimmy Castro -ex-estrella infantil de la tele y un actorazo en potencia- o la siempre notable Natalia Mateo‘Traumalogía’ (Daniel Sánchez Arévalo, 2007); ‘El patio de mi cárcel (Belén Macías, 2008); ‘Sin respuesta’ (Miguel Parra, 2013)-. En el debe, encontramos, contra pronóstico, un ritmo con demasiados altibajos -el episodio del testamento se alarga excesivamente- donde se echa de menos más agilidad en la forma y en el fondo de los diálogos. Viendo ‘El vals del autónomo’ y ‘El productor ejecutivo’, los dos recientes -y excelentes- cortometrajes que Utrera ha conseguido meter entre los finalistas del Notodofilmfest 2017, parecería que en realidad estuvieran realizados por otro director: si en éstos las diabluras dialécticas y el fulgurante montaje son señas de identidad y valores en la narración, en ‘Smoking Club’ se peca de un cierto exceso de prudencia o contención, cuando la propuesta, claramente inspirada en los primeros trabajos de Guy Ritchie o Quentin Tarantino, pide a gritos más visceralidad y menos recato formal…

Poniéndome además puntilloso, debo decir que he echado en falta una atmósfera más cargada, etérea y confusa dentro del propio escenario. ¿Un club de fumadores donde apenas hay humo? Quizá sea un detalle nimio, pero debo decir que, personalmente, algo sí me ha desconcertado, y resta algunas décimas a los momentos más brillantes e incluso hilarantes de la propuesta. En cualquier caso, bienvenido sea este pequeño gran nuevo cine español surgido de la crisis, repleto de ideas frescas y sin miedo a dar paso a creadores y actores de momento poco familiares para el gran público.