Como lágrimas en la lluvia: #NoalcierredelModerno

Hace poco más de once años que me vine a vivir a Guadalajara. Personalmente, ya sea como cortometrajista o como miembro y presidente de una asociación cultural, el Teatro Moderno ha supuesto para mí un epicentro cultural incomparable e insustituible. Allí asistimos, hace ahora una década, a la 1ª Muestra Alcarreña de Cortometrajes; hemos visto desfilar por ahí a músicos como Coque Malla y a compañías de teatro no sólo de la provincia, sino procedentes de toda España y del extranjero -¡incluso artistas llegados desde el Lejano Oriente!- ; hemos acompañado a cientos de niños para descubrir entusiasmados la Linterna Mágica -la magia del cine de la mano de Buster Keaton y Buzz Lightyear, porque una cosa no quita la otra- ; hemos podido ver infinidad de grandes y pequeñas joyas del celuloide, películas alternativas a la típica y tópica oferta comercial de las grandes salas y multicines, gracias a la incansable labor del Cineclub Alcarreño; desde Baidefeis, hemos estrenado nuestros cortometrajes que han sido aplaudidos y alabados -personalmente, me siento orgullosísimo de que mi último trabajo, Díselo tú (2010), se vistiera de largo en este escenario- , así como hemos fomentado el cine en pequeño formato a través de muestras y proyecciones; y grandes profesionales del Séptimo Arte –Carles Bosch, Pedro Solís, Manuel Cristóbal, María Pedroviejo, Félix Llorente, Carlos Hipólito, Raquel Escribano, Txema Blasco– nos han acompañado en multitud de actividades y proyecciones para compartir con nosotros, el público alcarreño, sus experiencias y consejos, y siempre de manera altruista -es decir, baidefeis– y haciendo gala de grandes dosis de simpatía y muy buen rollo. Ahora, todos esos inolvidables momentos pasados y muchos ilusionantes proyectos futuros están a punto de perderse como lágrimas en la lluvia.

[Video: Copyright Canal 19 2.0 Guadalajara]

[Ver también noticia en: Cultura En Guada, GuadaQué, Nueva Alcarria]

Y es que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha decidido, unilateralmente, echar el cierre incondicional al Teatro Moderno de Guadalajara, como digo uno de los lugares más emblemáticos y reconocidos de nuestra ciudad y que ofrecía un servicio y una oferta cultural sin igual.

Las razones esgrimidas son las que venimos escuchando últimamente para cualquier cosa: la crisis, los recortes, apretarse el cinturón. Razones que para muchos amantes de la cultura no son válidas, y mucho menos para una instalación como el Moderno cuyo coste de mantenimiento es ínfimo -el personal se reducía a una sola trabajadora, Loli, todo un ejemplo de cordialidad y sacrificio al servicio de todos los que impulsamos actividades culturales; y el gasto que podía producir el edificio era únicamente el que se daba durante las horas que durase la función o actividad en cuestión, permaneciendo cerrado el resto del tiempo- a cambio de una programación constante de tres a cinco días por semana durante once meses al año.

‘Los Cortos Son Para El Verano’. Foto: Mariam Useros Barrero – Copyright 2011 Baidefeis Producciones

Por ello, ayer jueves 2 de agosto se celebró una asamblea pública ciudadana para constituir una Plataforma, aún sin nombre oficial, que reivindique el carácter histórico, social y cultural del edificio, así como la exigencia de que este espacio siga a disposición de artistas y espectadores para poder disfrutar de una variedad alternativa de ocio y cultura sin parangón no sólo en la ciudad, sino también en la provincia y en la comunidad autónoma.

En próximas fechas se dará a conocer el manifiesto público acordado, así como las propuestas e iniciativas que van llegando a la Plataforma. Desde aquí, os invito a que participéis y colaboréis por la defensa de un lugar que es más que un mero edificio, es toda una insignia de Guadalajara, a través del correo electrónico: noalcierredelteatro@gmail.com, y en breve también en las redes sociales.

#NoalcierredelModerno.

¡Larga vida a la MAC!

Muchos eran los elementos que podían haber hecho que la MAC (Muestra Alcarreña de Cortometrajes) de este año fuese un completo desastre: el cambio de fechas -de la habitual proyección al aire libre veraniego a la fría y gris tarde-noche de noviembre- , la escasa publicidad y prácticamente nula presencia en los medios -debido, principalmente, a que la cita se anunción con muy pocos días de antelación- o el insólito número de cortos seleccionados -quince- que podían haber alargado el evento más allá de lo que las posaderas del espectador medio pueden aguantar en una butaca del centro San José.

Pero gracias al tesón de sus organizadores –Cineclub Alcarreño y CEFIHGU, con el patrocinio de la Diputación Provincial– , al buenrrollismo que siempre desprende Julián de la Fuente, a la ilusión conque los responsables de las cintas nos presentaban sus obras y, sobre todo, al calor de un público entregado a pasar una buena tarde de cine autóctono, la 9MAC funcionó con creces, a mi parecer muy enriquecida por la gran variedad de temáticas, formatos y géneros que conformaban el heterogéneo programa de este año.

En un lujoso prólogo abrió la velada Pedro Solís y su multipremiada -y genial- La Bruxa, el cortometraje de animación que hace unos meses nos hizo saltar del asiento cuando vimos a nuestro paisano recoger el Goya. Adela Burgos, que a pesar de su juventud es ya una veterana en este certamen -si la memoria no me falla, esta es su tercera participación consecutiva- , estrenaba Ni por esas, una particular visión sobre la crisis laboral actual. De la mano de Baidefeis Producciones, Patricia Atienza volvió a cosechar las más sonoras carcajadas de la platea con Far West Aceituna… un corto que no puedo juzgarlo objetivamente como se merece, al ser yo parte implicada en el proyecto, pero simplemente diré que, como aquella cerveza, donde va, triunfa.

Conrado Berlinches es otro de esos nombres que ya están íntimamente relacionados con la MAC -raro es el año en que no participa- ; en esta ocasión lo hizo con Me llamo Jesús, una muy estimulante pieza de humor negro. Claro que si su nombre es habitual, no digamos el de su protagonista… el simpar Jesús Chicharro fue uno de los protagonistas de la noche, ya que participaba en cinco de los trabajos de la muestra, nada menos que el 33 por ciento de ellas. ¡Ahí es nada! Acónito, la ópera prima de Alfredo Vicente, cerraba el primer bloque del certamen dejando una sensación ambigua en el respetable; y es que su película, que hace gala de una buena labor de producción y dirección artística, amén de una hermosísima banda sonora, se tambalea sobre un guión confuso y de torpe desarrollo.

Foto copyright 2011 Isra Calzado LópezMario Lizondo nos sorprendió con Looking for a home, un muy cuidado falso documental que sigue a un joven Bob Dylan metido de bruces en el siglo XXI. Como un rayo fue la propuesta de este año de Elvira Ongil; una cinta que parte de un planteamiento majete, pero que no termina de rematar y se queda casi en una anécdota. Y si alguien es capaz de echarle imaginación al asunto a pesar de tener un presupuesto cero ese es David Pedroviejo: su Reset, rodado con teléfono móvil y en apenas media docena de planos, fue una de las propuestas más simpáticas de la tarde-noche.

Sin duda, la propuesta más vibrante vino de la mano de Nacho Hidalgo, co-director de Toledo 11:45, una cinta repleta de acción con una agotadora persecución por las calles de la capital regional con un final inesperado. Carlos Gómez-Trigo sorprendió y emocionó por igual con la dramática, pero enternecedora, Ilusión, una de las propuestas, para mí, más estimulantes de todo el certamen gracias a su magnífica labor de producción, guión y dirección de actores.

Claro que para propuesta estimulante llegaba Tres minutitos, de Daniel Ramírez, divertidísimo cara a cara entre un anciano y la parca que viene a buscarle a casa. Descacharrante, divertidísimo… genial. Alberto Plaza quiso hacer una reflexión sobre la culpabilidad con No mires atrás, y aunque la propuesta era interesante, encontré que algo no terminaba de cuajar. No sé si serían los actores, o la puesta en escena, o la planificación… hubo también lugar para el género documental que invitaba a la reflexión, gracias a que Jorge Riendas y su equipo pusieron voz e imágenes a la impagable labor de los Payapeutas del hospital. Lástima que la realización me resultara un poco pobre, visualmente hablando.

Cerraron la velada otros dos trabajos que me resulta muy difícil comentar de manera objetiva: Sección 4.11, de mi querida Mariam Useros Barrero, y Alzheimer (Vivir una vida para olvidarla), cinta en la que fui productor y que dirige Jesús Alonso bajo el auspicio de Baidefeis. Simplemente diré, sobre el primero, que me sigue sorprendiendo como el primer día –os invito a que lo veáis y lo valoréis por vosotros mismos– ; y, sobre el segundo, que creo que es una obra necesaria y que, allá donde va, despierta sensibilidades en un tema tan delicado como este. Viendo la reacción en general de los espectadores, creo que la labor social de esta cinta es efectiva.

Viendo el resultado, un servidor espera de todo corazón que la Muestra llegue no sólo a la décima, sino a la undécima, duodécima, vigésima edición, y más. En los últimos años, Guadalajara se ha convertido en una ferviente cantera de cortometrajistas; la mejor prueba la hemos tenido ayer mismo, donde pudimos comprobar cómo había crecido cuantitativa y cualitativamente el número de obras participantes. Eso nos tiene que animar, a cineastas, instituciones y organizadores, a seguir alimentando esta fabulosa cita cinéfila provincial, un punto de encuentro ineludible para poder intercambiar experiencias e impresiones no sólo entre nosotros, sino también con un público que ha hecho de esta una cita más que arraigada en el panorama cultural anual alcarreño.

¡Larga vida a la MAC!