El Corto de la Semana: «Aldea Muriel»

Si hoy me atribuyo el ‘Corto de la Semana’ no es porque me las quiera dar de listo haciéndome autobombo; para ese caso, habría elegido cualquier otro trabajo de cuantos he podido haber firmado hasta la fecha como realizador, ya que Aldea Muriel fue para mí una experiencia tan enriquecedora como frustrante, tanto a nivel personal como profesional.

No voy a relatar aquí de nuevo mis vivencias y recuerdos en torno a esta producción filmada en verano de 2002 en los pueblos de la arquitectura negra de Guadalajara -concretamente en La Vereda, aunque tiene algunas escenas rodadas en Gajanejos y en el madrileño Parque del Retiro- , porque casi me daría para escribir un libro. Pero hasta ahora, todo aquél que se ha asomado a Aldea Muriel habrá podido ver una versión reducida -por no decir ‘mutilada’- de la película, y creo que es de justicia, sobre todo para todos los miembros del equipo técnico y artístico, que se conozca la versión íntegra del film.

Sólo median unos cinco minutos de metraje entre la que se estrenó en febrero de 2003 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y este montaje, hasta ahora extraviado, pero que para bien o para mal se aproxima más al ritmo pausado y al tono melancólico que quería imprimirle a este triste cuento de fantasmas. Lamento que la copia no esté en mejor estado -ha sido recuperada de una cinta de VHS almacenada en alguna caja durante todo este tiempo- , pero creo que, con esta publicación, cierro definitivamente un capítulo que aún tenía una rendija entreabierta…

Recordando «Aldea Muriel»

Pues mira tú: que andaba yo aquí, en mi casa, pensando en las musarañas cuando de pronto me he dado cuenta: hace aproximadamente diez años por estas fechas, daba claqueta final a un ambicioso proyecto cinematográfico, el cortometraje Aldea Muriel, que si bien no dio los resultados a priori esperados (siendo objetivo… o todo lo objetivo que se puede ser con una obra propia), sí que me supuso toda una clase magistral en toda regla del oficio de hacer cine.

Fueron seis intensísimos días de rodaje, casi siempre nocturnos y en escenarios naturales, que comenzaron con dos jornadas maratonianas en la Casa de Campo de Madrid; luego nos trasladaríamos a La Vereda, un pueblecito por entonces prácticamente abandonado (aunque excelentemente conservado) de la Arquitectura Negra en la provincia de Guadalajara; y finalmente, la filmación acabaría con los interiores rodados en el municipio alcarreño de Gajanejos.

Hay demasiadas anécdotas y recuerdos -algunos de ellos plasmados en una pequeña selección de fotografías que ya está disponible en esta web- que se podrían contar sobre el rodaje de Aldea Muriel, y que quizá me anime a relataros en un futuro. Por lo pronto, y si no conocéis este trabajo, os invito a echarle un vistazo y a que valoréis por vosotros mismos el resultado final. No os digo nada. Bueno, sí, sólo una cosa: en algún lugar, en algún cajón, en algún rincón remoto y olvidado, hay un director’s cut que espero que algún día vea la luz. Y hasta ahí podemos leer…

P.D.: por supuesto, se aceptan críticas… 😉

Nota (mayo 2013): Por fin he encontrado el montaje íntegro de Aldea Muriel. Lo comparto igualmente aquí, por si queréis comprobar ambas versiones.