¡Que vienen los marcianos!

independence-dayVeinte años después, los alienígenas vuelven a atacarnos -y con toda la intención de no dejar piedra sobre piedra en nuestras ciudades- en ‘Independence Day: Contraataque’, secuela de la exitosa cinta que arrasó en taquilla en verano de 1996 y que llega ahora de la mano del mismo director, Roland Emmerich.

¿Qué otros ataques ha sufrido nuestro planeta por parte de hombrecillos del espacio exterior? En este especial de eCartelera.com repaso las invasiones marcianas que considero más memorables de la pantalla.

Los violentos de Pitt

Corazones de acero (David Ayer, 2014) poseía todos los ingredientes para ser un gran film, digno sucesor del belicismo cruel e hiperrealista de Salvar al soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998). Sin embargo, y a pesar de contar con una primera mitad portentosa, situaciones poco verosímiles, secuencias que paralizan el ritmo y un desenlace tan previsible como trufado de calamidades técnicas y de guion hacen que esta odisea guerrera con Brad Pitt al frente deje cierta sensación agridulce… [leer crítica en Cultura En Guada]

Leyendas de pasión

No soy yo quien para restarle méritos a todo un legendario director como David Lean, pero debo confesar (y lo confieso) que, salvo con El puente sobre el río Kwai (1957), me cuesta entrar en sus descomunales y titánicas obras cinematográficas.

Doctor Zhivago (1965) es un impresionante clásico del S. XX, romántico, trágico y épico a la vez; sin embargo, para quien esto escribe, el film va de menos a más, lastrado por un arranque algo folletinesco y algunos errores en el cásting… [leer más]

“Quien salva una vida, salva al mundo entero”

Probablemente, esta sea la crítica cinematográfica más personal de cuantas haya escrito. Pero es que La lista de Schindler, film que descubrí con apenas quince años -esa edad imberbe es la que tenía cuando se estrenó esta indiscutible obra maestra, hace ahora veinte años- , me marcó de manera muy especial, ya que si bien la insólita crueldad que se mostraba no daba lugar a ningún tipo de concesiones, me demostró cuán grande podía ser el arte cinematográfico, más allá de las dimensiones de la pantalla.

Steven Spielberg regalaba al mundo una impagable pieza magistral, aplaudida por crítica y público por igual, objeto de estudio y debate tanto en escuelas de cine como en colegios e institutos. El último film clásico de un Hollywood colosal que, en las últimas dos décadas, sólo ha sabido plagiarse a sí mismo con su hipnótica pátina digital… [leer más]