En busca de Mary Shelley

¿Tiene el cine algo más que decir sobre el ya famoso mito de Frankenstein? Para Hollywood parece ser que sí, que es un filón que no se agota… otra cosa es lo que podamos opinar los espectadores.

Paul McGuigan intenta dar un nuevo giro de tuerca a la historia colocando como verdadero protagonista del relato a Igor -un esforzado Daniel Radcliffe tocado con una horrible peluca- que, tras escapar del circo donde estaba recluido, será testigo del talento mal enfocado de un Victor Frankenstein (James McAvoy) con demenciales delirios de grandeza y una abominable obsesión. Nada nuevo si se tiene en cuenta que Stephen Frears ya empleó una perspectiva similar cuando abordó la historia del doctor Jeckyll a través de los ojos de su ama de llaves…

Os invito a leer la crítica completa en Cultura En Guada.

Incomprensible e inesperado despropósito

Ni las descafeinadas precuelas de Star Wars, ni la marciana cuarta entrega de Indiana Jones, ni siquiera el polémico final de la televisiva Perdidos: ninguna me ha desilusionado tanto tantísimo como la última, anhelada, esperadísima X-Men: Días del futuro pasado (Bryan Singer, 2014).

Y es que nada funciona como debiera en este incomprensible e inesperado despropósito, que más que atar cabos se pasa la continuidad con el resto de la serie por el arco del triunfo, plantea tramas inverosímiles y se queda en un mero fuego de artificio que entretiene, pero no divierte… [leer crítica]

Desafinado rompecabezas

Danny Boyle es uno de esos directores que nunca se sabe muy bien qué esperar, y Trance, su última película, sigue en esa línea. En esta ocasión, nos propone un sugerente psicothriller pero que resulta ser un rompecabezas algo confuso, excesivamente trufado de trampas y vericuetos, cuya resolución puede no contentar a los paladares más exigentes… James McAvoy, Vincent Cassel y Rosario Dawson son los protagonistas [leer crítica]