Fin de ciclo

Con Sinsajo Parte 2 se cierra -al menos, aparentemente- la saga cinematográfica de Los juegos del hambre; una cuarta entrega esperada, algo previsible y totalmente anticlimática, que quizá no contente a todos los seguidores pero que, viendo el tono dramático y antiépico de la tetralogía, va en perfecta consonancia con sus antecesoras… [leer crítica en Cultura En Guada]

Incomprensible e inesperado despropósito

Ni las descafeinadas precuelas de Star Wars, ni la marciana cuarta entrega de Indiana Jones, ni siquiera el polémico final de la televisiva Perdidos: ninguna me ha desilusionado tanto tantísimo como la última, anhelada, esperadísima X-Men: Días del futuro pasado (Bryan Singer, 2014).

Y es que nada funciona como debiera en este incomprensible e inesperado despropósito, que más que atar cabos se pasa la continuidad con el resto de la serie por el arco del triunfo, plantea tramas inverosímiles y se queda en un mero fuego de artificio que entretiene, pero no divierte… [leer crítica]

El timo de la estampita

Quizá nominarla en diez categorías para luego dejarle el casillero a cero haya sido demasiado castigo para La gran estafa americana (David O. Russell, 2013); pero no es menos cierto que la nueva película del director de la oscarizada El lado bueno de las cosas (2012) adolece de un guion demasiado elemental, incluso previsible, sin más piedra angular que un twist final con el que intentar deslumbrar al personal.

Eso sí, sobresaliente su póker de actores: Christian Bale, Amy Adams, Bradley Cooper, Jeremy Renner, Jennifer Lawrence y una breve pero intensa aparición especial no acreditada de Robert De Niro en esta historia de timadores, políticos, mafiosos y demás calaña… [leer crítica]

De buen rollito

Amable, simpática, bienintencionada y por momentos ciertamente divertida, El lado bueno de las cosas es, sin duda, una vía de escape a la hipócrita realidad de nuestra cotidianidad diaria. No es una gran película, y es probable que tampoco trascienda de aquí a unos años. Pero David O. Russell -director de Tres reyes (1999) o The Fighter (2010), entre otras- ha sabido sabido darnos unas buena dosis, bastante necesarias en los tiempos que corren, de buenrollismo y perspicacia bajo la apariencia de corriente melodrama.

Contribuyen al buen resultado del film sus justas pretensiones, su sobria puesta en escena y un eficaz elenco comprometido para la causa… [leer crítica]