#epicfail: ‘Moonlight’ arrebata a ‘La La Land’ el Oscar en el descuento

Con sonrisa pétrea, Warren Beatty abre el sobre. Balbucea un poco, mira a un lado y a otro, aturdido. La gente ríe. Enseña la cartulina a Faye Dunaway, que le hace un gesto como de “¿A mí qué me cuentas?”. Pero Warren no lee. Solo acierta a repetir que el Oscar a la mejor película es para… pero no dice título. Ella por fin exclama: “¡’La La Land’!”.

Música, fanfarria. Abrazos de todo el equipo de Damien Chazelle en el patio de butacas, muchos de ellos suben al escenario para acompañar a los productores. Jordan Horowitz es el primer en tomar la palabra: agradecimientos a padres, amigos, gente que lo ha hecho posible, bla, bla, bla. Continúa Marc Platt, otro productor. Pero ya hay cierto runrun detrás de él. Un señor impolutamente vestido de chaqué luciendo unos grandes auriculares entra y sale con cierto nerviosismo. Beatty no le quita ojo. Para mí que se huele la tostada. Incluso se puede apreciar cómo a Emma Stone se le congela el rostro. El tercero en hablar casi no puede ni empezar su discurso, el revuelo empieza a ser notable. Beatty, tímidamente, se acerca al micro, queriendo pedir la vez, pero Horowitz se le adelanta: “Ha habido un error. Moonlight’, sois la mejor película”. Aplausos y gritos contenidos, pero casi sin reacción. Horowitz ofrece su estatuilla hacia donde están los verdaderos ganadores: “Esto no es una broma”. Y lo repite para que no haya dudas: “No es una broma. ‘Moonlight’ es la verdadera Mejor Película”. Beatty le acompaña mostrando a cámara el tarjetón que acredita a Adele Romanski y Jeremy Kleiner como productores del mejor film del año.

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“Yo escribí el final de la gala”: Shyamalan se sumó al cachondeo en Twitter.

Entre el desconcierto de unos –Barry Jenkins y los suyos, que no se lo podían creer-, el aplomo de otros –Emma Stone animando acaloradamente a los ganadores a subir al escenario- y alguna cara de frustración -Chazelle, todo un poema en un segundo plano detrás de sus productores-, Beatty intenta explicar ante millones de espectadores lo que en redes ya es trending topic mundial como #epicfail -literalmente, “fallo épico”; en castellano libre, “cagada monumental”- : “El sobre que me han dado ponía “Emma Stone – La La Land”. Traducido: que le habían dado el correspondiente a Mejor Actriz Protagonista -entregado unos minutos antes-, y de ahí el lío. Parece ser que por cada premio hay dos sobres iguales -para imprevistos- , ya que la buena de Emma tenía el suyo en la mano, y a Beatty le dieron un duplicado del premio anterior y no el que correspondía. Ahora se entiende su perplejidad al abrir el sobre que y nadie de la organización advirtiera el error hasta que Dunaway no aclamó a la peli equivocada. Mientras Jimmy Kimmel, maestro de ceremonias, intentaba darle la vuelta al asunto (“¿Pero qué has hecho, Warren?”), aquí, en España, algunos nos acordábamos de un precente parecido en los Goya 2013. Lo mejor, la la deportividad de Horowitz, que frente al caos, sentenciaba: “Para mí será un honor darle este Oscar a mis amigos de ‘Moonlight'”. Bravo.

¿Trasnochásteis para ver toda la gala? No os juzgo por ello, pero yo he dormido como un bebé y me he levantado con la sensación de haberme ahorrado varias horas de discursos plomizos para ver el único momento que todo el planeta recordará durante décadas. Incluso más que las propias películas premiadas: ¿de verdad que ‘Moonlight’, con todas las virtudes que pueda tener, trascenderá de aquí a cinco o diez años? Lo dudo mucho. No pocos aplauden la valentía de esta cinta independiente -que solo ha costado 1,5 millones de dólares, un verdadero pedo, con perdón, en la milmillonaria industria de Hollywood- por el gran abanico de temas comprometidos que plantea, pero Jenkins no profundiza en ninguno de ellos, por lo que tampoco es tan raro que la Academia haya elegido una obra de corte más social, tan sutil que no incomoda a nadie. Un postureo que de cara a la galería les viene de miedo, refrendado con tan solo otros dos oscars: Actor de Reparto (Mahershala Ali) y Guion Adaptado para Tarell Alvin McCraney y para el propio realizador.

Sin embargo, ‘La La Land’, con todos sus defectos -ese libreto plagado de clichés- y pese a irse con una gran sensación de derrota -además de perder el premio gordo en el descuento, solo seis estatuillas de catorce posibles-, puede que tenga más recorrido en nuestra memoria cinéfila. Además, Chazelle, con sus treinta y dos primaveras, se puede ir contento al haber sido elegido Mejor Director -de récord: nadie tan joven lo había logrado antes que él- por un trabajo que no gana ni Mejor Película ni Mejor Guion. ¿Alguien me lo explica?

Y viendo el resto del palmarés -vaya birria de pronósticos hice, por cierto-, veo que todo estuvo muy repartido: ‘Manchester frente al mar’ se lleva Mejor Actor Protagonista (Casey Affleck) y Guion Original (también para su director, Kenneth Lonergan -¿qué dirán los sindicatos de guionistas?-), otros dos para ‘Hasta el último hombre’ (Montaje y Sound Mixing) y, salpicados a uno por película, Actriz de Reparto (Viola Davis, ‘Fences’), Largometraje de Animación (‘Zootropia’), Vestuario (‘Animales fantásticos y dónde encontrarlos’), Maquillaje y Peluquería (‘Escuadrón Suicida’), Sound Editing (‘La llegada’), Efectos Visuales (‘El libro de la selva’)… lástima que en el reparto de pedrea no haya quedado ni una migaja para las muy reivindicables ‘Lion’ y ‘Figuras ocultas’.

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Juanjo, esperando el ojo de halcón.

Una pena que ‘Timecode’ se quedara a las puertas de premio -el húngaro ‘Mindenki’ fue reconocido como Mejor Cortometraje de Ficción-, pero a Juanjo Giménez, que se tomó con buen humor cómo había acabado la noche, ya nadie le quita la experiencia de haber vivido, durante unas semanas, el american dream de la Meca hollywoodiense. Ese del que Barry Jenkins, en su acelerado e improvisado discurso final, solo renunció a medias: “Ni en mis sueños ésto se hacía realidad… Pero al diablo los sueños, porque esto es de verdad”.

Fotos: http://oscar.go.com (Wirelmage / Getty Images / Filmagic)

‘Timecode’ y ‘La La Land’, a por el Oscar

Ya conocemos los nombres de los nominados a los Oscar de Hollywood, y, aunque siga siendo una fiesta bastante endogámica a la que ya no miro como antaño, hay un título que debería haber sobresalido en todos los periódicos e informativos -por supuesto, no ha ocurrido- de este país: ‘Timecode’. Y es que, por séptima vez en la historia de la Academia, un corto español opta a llevarse la preciada estatuilla, algo que debería llenarnos de orgullo y satisfacción y que, sin embargo, solo parece haber recibido el reconocimiento que se merece en blogs, tuits y círculos de aficionados al cine en pequeño formato. Para la prensa generalista, las 14 nominaciones de ‘La La Land’ parecían más importantes, y todavía estoy esperando que alguien dé una enhorabuena oficial -desde el Ministerio de Cultura- a Juanjo Giménez y su equipo.

‘Timecode’: el cariño de todo el mundo.

‘Timecode’ se ha ganado el aplauso, el cariño y el respeto de todo el mundillo cinematográfico allá por donde ha pasado. Ya marcó un hito el pasado mes de mayo al llevarse un reconocimiento internacional nada menos que en Cannes, y en octubre lo tuvimos bien cerquita al llevarse el galardón a Mejor Cortometraje Español en el FESCIGU 2016. Un buen puñado de premios más adornan el palmarés de este trabajo, sin duda uno de los más destacables y exitosos del pasado año -a pesar de lastrar unos terribles fallos de raccord en, precisamente, los códigos de tiempo que dan título a la obra- y que le ponen en bandeja el más que probable Goya al que también es candidato. Debo decir que los astros se han alineado en favor de este corto, que llega a la cita americana, precisamente, el año en el que todo el mundo baila al son de ‘La La Land’. Pero que nadie me malinterprete: aplaudo como el que más que Juanjo Giménez haya entrado en ese selecto club al que, hasta la fecha, solo pertenecían Juan Carlos Fresnadillo (‘Esposados’, 1996), Nacho Vigalondo (‘7:35 de la mañana’, 2004), Javier Fesser (‘Binta y la gran idea’, 2006), Borja Cobeaga (‘Éramos pocos’, 2006), Javier Recio (‘La dama y la muerte’, 2009) y Esteban Crespo (‘Aquel no era yo’, 2013).

‘La ciudad de las estrellas’ se homenajea a sí misma.

Solo ‘Eva al desnudo’ -en la edición de 1951- y ‘Titanic’ -en la de 1998- habían logrado igual número de nominaciones que las que ha cosechado la exitosa ‘La La Land’. ¿Logrará Damien Chazelle con su segunda película superar los premios que en su día lograron dos pesos pesados como Joseph L. Mankiewicz (6) y James Cameron (11)? No es imposible, aunque haya candidaturas muy disputadas que intentarán por todos los medios que este colorista y muy cinéfilo musical no logre siquiera el muy ansiado repóker -Película, Director, Actor y Actriz Protagonistas y Guion (Adaptado u Original)- un ramillete que hasta ahora solo han conseguido tres cintas: ‘Sucedió una noche’ (Frank Capra, 1934), ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ (Milos Forman, 1975) y ‘El silencio de los corderos’ (Jonathan Demme, 1991). El gran guiño a la edad dorada de la Meca del Cine ha encandilado a millones de críticos y espectadores y está en todas las quinielas.

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Foto: IGN Latinoamérica.

Quién falta y quién sobra.

Bueno, esto es algo completamente subjetivo, claro. Me uno a esa corriente que no llega a comprender la ausencia de Amy Adams entre las cadidatas a Mejor Actriz, sobre todo cuando ‘La llegada’, que es una cinta de ciencia-ficción cuyo epicentro psicológico y emocional gira en torno a su personaje, opta a premios gordos como Película, Dirección y Guion Adaptado. Se habla mucho del feo que se le ha hecho al ‘Silencio’ de Scorsese, pero a fecha de hoy, no puedo opinar. También me hubiera gustado ver en la pomada al ‘Deadpool’ de Tim Miller y Ryan Reynolds, cuyo espíritu gamberro y transgresor hubiese podido tomar el relevo dejado por la muy aplaudida ‘Mad Max: Furia en la carretera’ (George Miller, 2015). Anda que no hubiera sido un puntazo ver ‘Train to Busan’ (Sang-Ho Yeon, 2016) entre las finalistas a Mejor Película de Habla No Inglesa, ¿que no? Y sigo sin entender por qué Mejor Maquillaje tiene que seguir siendo un año más el patito feo con solo tres nominados, por detrás de los cinco que tienen todas las candidaturas -salvo Mejor Película, que tampoco comprendo por qué amplía el cupo a nueve- . ¿Qué opinará el gremio?

Por lo demás, todo bastante previsible, salvo esa inexplicable nominación al Mejor Guion Original para la aburridísima ‘Langosta’ (Yorgos Lanthimos, 2015), una cinta que, por cierto, ni si quiera es de la cosecha del pasado año…

El resultado se sabrá de aquí en un mes, en la madrugada del 26 al 27 de febrero (hora española).