En torno al periodismo alcarreño

Raquel Larrosa, directora e impulsora tanto del documental como del debate.

Antes de que Cañete y Valenciano se enzarzaran en un previsible cara a cara electoral, y mientras cinco candidatos europeos debatían sobre los dimes y diretes de la Unión, mucho más cerca, en el salón de actos del Centro San José, tenía lugar un encuentro quizá de menor caché, pero para muchos sin duda mucho más interesante y tangible, queriendo saber un poco más sobre lo que fue y lo que hoy es el periodismo alcarreño. La cita, convocada por Raquel Larrosa: esta jovencísima periodista, inquieta y risueña, decidió hace unos meses radiografiar a nuestro sector tomando como eje vertebral el cierre, otro más, de un medio de comunicación, en este caso el digital La Comunidad.info, de cuyo equipo la propia Raquel fue parte muy activa y en la que yo, como sabéis, estuve colaborando a través del blog 16:9– .

Este evento tuvo dos partes claramente diferenciadas. Primero, se proyectó un elaborado cortometraje documental en el que, a través de no pocos testimonios –de periodistas, técnicos, directores e incluso algún político (!?)- , se preguntaba en voz alta lo que todos nos hemos cuestionado durante los últimos tiempos –quizá en privado, quizá con la boca pequeña- : ¿por qué han caído, y siguen cayendo, medios de comunicación en Guadalajara? ¿Por qué esta profesión parece abocada al fracaso en esta provincia? ¿Por qué hoy día es tan difícil poner en marcha y sostener un nuevo medio informativo? En definitiva, ¿cuáles han sido nuestros aciertos y errores hasta llegar a la situación actual en la que nos encontramos? Ambicioso o audaz, lo cierto es que este trabajo pone el foco, con claridad y sin medias tintas, en algunas cuestiones que quizá hace tiempo que debíamos haber abordado desde dentro del gremio, cuando, no nos engañemos, preferimos mirar para otro lado cuando gozábamos de una cierta estabilidad laboral –que no vacas gordas, como en algún momento, a mi parecer de manera errónea, se ha comentado- y los problemas parecían ser de otros. ¿Recordáis el cierre La Tribuna de Guadalajara, allá por el 2007? No pusimos nuestras barbas a remojar, y así nos luce ahora…

Tras la proyección del audiovisual –al que se le notan algunas pequeñas taras técnicas, pero perdonables, así como la falta de un cierre algo más rematado- , se dio paso a un interesante debate que contó no sólo con los cinco invitados a la mesa principal –los periodistas Óscar Cuevas, Alberto Girón y Rubén Madrid; el fotógrafo Eduardo Bonilla; y el concejal municipal Luis García– , sino con las puntuales intervenciones de algunos de los presentes en el patio de butacas –lo confieso: yo tampoco pude aguantarme las ganas- . Hubo muchos frentes que se abrieron, buenas exposiciones y mejores réplicas; pero, como es lógico, ninguno poseíamos la fórmula mágica para resolver las incógnitas. ¿Con qué sensaciones me volví a casa después de casi dos horas de tertulia? En líneas generales, resumiría lo acontecido en ocho puntos fundamentales:

  1. La crisis del ladrillo remató a los medios, pero los medios ya estaban –por lo general- en situación muy precaria mucho antes del crack del 2008. Tanto en mi efímera etapa madrileña –Europa Press- como en los más de diez años en los que he pertenecido a diferentes plantillas en Guadalajara –CMT, Televisión Guadalajara, Popular TV- , periodistas, técnicos, gráficos, comerciales, etc., nos hemos dejado avasallar por jefes y jefecillos, con nóminas nimileuristas, plena disponibilidad -¿horarios? ¿qué horarios?- y otro tipo de abusos que sería largo de enumerar. Venir ahora a lamentarnos de prácticas instauradas desde hace lustros sólo sirve para reavivar la llama de nuestro descontento.
  2. El ejemplo de La Comunidad.info nos enseña que hacer un periodismo diferente –audaz, atrevido, crítico- no es rentable, a menos a corto plazo, lo que nos condena a estar al servicio de otros intereses, ya sean comerciales o políticos, para intentar sacar la empresa adelante. Pero si servimos a éstos, no queda tiempo para hacer ese periodismo ¿utópico?, que, además, podría molestar a quienes podrían sustentarnos económicamente. Personalmente, conozco casos de administraciones que han retirado publicidad institucional a tal o cual medio por el simple hecho de que su línea editorial no les baila el agua…
  3. Aunque en palabras del propio Girón “la filosofía de la Asociación de la Prensa no es disgregar a los profesionales de los medios” –y sinceramente le creo- , lo cierto y verdad es que plumillas y gráficos jamás hemos ido de la mano para defender nuestros derechos e intereses, que al fin y al cabo eran también los de nuestra empresa y, por extensión, los de nuestros lectores/oyentes/televidentes. Por más que me lo quieran explicar, sigo sin entender cómo profesionales con carreras contrastadas en medios no pueden pertenecer a las asociaciones de prensa sólo por el hecho de no tener un diploma universitario. Seguimos divididos, y eso es una losa demasiado pesada.

    prensa
    De izquierda a derecha: Óscar Cuevas, Alberto Girón, Raquel Larrosa, Eduardo Bonilla, Luis García y Rubén Madrid.
  4. A ninguno se nos ocurriría llamarnos a nosotros mismos “periodistas” si no lo somos. Sin embargo, cualquiera con un móvil ya se considera “fotógrafo” o “reportero gráfico”. Acertadísima la intervención de José Luis Ropero al exponer que la imagen, como la palabra escrita, tiene su propio lenguaje, su sintaxis, su morfología y su composición narrativa, y que para eso nosotros también dedicamos años a la formación y a la experiencia; algo que, evidentemente, no tiene cualquiera por muchos megapíxeles que tenga su teléfono. “Sin periodistas no hay periodismo”, hemos oído en no pocas ocasiones. Sin reporteros gráficos no habría prensa, añadiría yo.
  5. Como ya comenté en otra ocasión, sigue siendo una práctica demasiado habitual que algunos cojan prestados textos y –sobre todo- imágenes ajenas para ofrecer más contenidos, aunque no hayan acudido a tal o cual evento, y, desde luego, sin pedir permiso a sus autores ni citar las fuentes. No hablemos ya del copia y pega de comunicados y notas de prensa al que algunos se han acomodado ya, lo que ha hecho que, sin duda, haya mermado considerablemente la calidad de las informaciones que se publican en algunos medios.
  6. ¿Funcionaría en Guadalajara una prensa digital de pago? Creeréis que estoy loco, pero yo pienso que sí. O al menos, habría que intentarlo. Como bien se dijo, implicaría más al lector con el medio, amén de que dicho medio, si la cosa prospera, podría gozar de cierta autonomía editorial. Hay quien dijo que nadie pagaría por algo que puede ver o leer gratis de cualquier otra fuente. Es cierto: lo que hay que hacer es ofrecer lo que nadie más ofrece y con una calidad –tanto en textos como en imágenes- por encima de la media. Igual la cosa cuajaría… siempre que se planificara como un proyecto a medio-largo plazo. Si alguien está pensando en tener miles de abonados de hoy para mañana, mejor que se olvide del tema.
  7. La línea que divide la prensa de la propaganda se ha vuelto casi imperceptible, hasta el punto de que hubo quien mezcló las churras con las merinas lanzando un peligroso mensaje: que la propaganda está en los ojos del que mira. Una aseveración como poco desafortunada y que vino acompañada de otra no menos polémica: que lo que escribe un periodista siempre es periodismo, y nunca panfletario. Fangoso y resbaladizo este terreno, aunque, por fortuna, la mayoría de los asistentes -los periodistas a la mesa, los primeros- rebatieron con sólidos argumentos tamaños disparates. Hubo conato de enfrentamiento político, rápidamente apaciguado, e imperó el sentido común por encima de colores y doctrinas de partido.
  8. Y a todo esto… ¿dónde estaban los responsables, directores, jefes de gabinete, redactores-jefe, etc., de los medios alcarreños? Tuve la impresión –y por el momento, nadie me ha corregido- de que ninguno asistió a la cita de anoche. Como si la cosa no fuera con ellos. Triste, muy triste.

A pesar de toda la autocrítica –o autoflagelación, como llegó a decir lacónicamente Óscar Cuevas- , sin duda lo mejor de la noche, al menos para quien esto suscribe, es que docu_periodismose volvió a respirar ese ambiente de compañerismo, diálogo y espíritu de colaboración de antaño. Desearía que este debate no se quedara en mera anécdota, en un espejismo, sino que fuera un punto de partida para un nuevo reencuentro entre profesionales de medios –insisto, de todos los que conformamos la prensa en Guadalajara- que sustentara el futuro del periodismo alcarreño. Y desde aquí lanzo el guante tanto a la APG como a la ARGGU, que considero deben ser la locomotora común en este proyecto.

Gracias, Raquel, por tu trabajo, esfuerzo y entusiasmo. Encuentros como el de ayer eran más que necesarios.

¿Continuará…?

Copiar y pegar: ¿el futuro del periodismo alcarreño?

El pasado fin de semana he vuelto a vivir otro episodio, digamos, amargo con unos compañeros de un medio de comunicación de Guadalajara. En este caso Guadaqué. Los nombro porque, antes que nada, quiero pedir disculpas si en medio del calentón del momento me pasé tres pueblos con mi comentario en Twitter –podéis juzgarlo vosotros mismos; está en el TL de mi cuenta y no tengo intención de eliminarlo- y, si he podido molestar u ofender a alguien, lo lamento de corazón.

Sin embargo, debo decir que, lamentablemente, no es mi primer enganchón de este tipo durante este año que ya está a punto de finalizar, pues ya son varios los casos con los que me he topado en los últimos meses en los que algunos medios de comunicación de Guadalajara ‘toman prestadas’ imágenes, textos y demás material de asociaciones culturales en las que colaboro, sin pedir permiso ni informar siquiera de su utilización, y luego querer  justificar esta práctica –a mi entender, a todas luces ilícita y de dudosa ética periodística- con argumentos como que “se nos hace publicidad gratuita” cuando no acusándome, directamente, de difamación, calumnias y no sé cuántas barbaridades más.

Lo que voy a escribir aquí igual a más de uno le parece muy duro. Para mí, particularmente, es doloroso. Cuestión de semántica o de percepción, según se mire. Sólo espero que me creáis cuando os digo que he reflexionado mucho cada palabra antes de ponerla aquí en negro sobre blanco.

Os pongo en antecedentes: el pasado viernes envié a socios de Baidefeis, amigos, colectivos y medios de comunicación un enlace al blog www.baidefeis.org –el cual gestiono personalmente- con la noticia del próximo estreno de los cortometrajes Cuerdas y A veces viene en los Multicines. Repito: un enlace al blog. No era un documento Word ni un PDF. No era, por tanto, una nota de prensa. El objeto de dicho comunicado era, por tanto, invitar a los destinatarios a tal evento, y no para su publicación expresa. Aun así, puede ser comprensible el malentendido, y vaya por delante que se agradece que se dé eco a una nueva iniciativa cultural pergeñada y organizada tras muchas semanas de intensivo trabajo.

Sin embargo lo que no llego a comprender es:

  1. Que se copie, literalmente y tal cual, el contenido –en este caso, un texto- alojado en un sitio web externo, en el que además se especifica explícitamente la prohibición de reproducir ni copiar nada sin autorización expresa de los autores –en este caso, la Asociación Cultural Baidefeis Producciones, y más concretamente, mi persona como webmaster del blog-. Pero no se trata de ponernos quisquillosos con un tema de permisos: si los compañeros se hubieran tomado la molestia de leer detenidamente el contenido del post, se habrían dado cuenta de que había párrafos cuyo sentido se desvirtuaba si se calcaba de manera literal. O no se percataron o, me temo, no lo leyeron antes. Luego, a posteriori -es decir, tras mi ¿desafortunado? tweet, modificaron el contenido de su post…
  2. Dicho artículo en el blog de Baidefeis –lo podéis leer en este enlace directo- viene ilustrado con un cartel que anuncia la actividad. Sin embargo, la noticia en Guadaqué –disponible aquí- va acompañada con un fotograma de Cuerdas. Si nadie les ha pasado esa imagen -y me consta que así es- , una de dos: o lo han bajado de mi blog personal, www.isracalzadolopez.com, o de la página Facebook de la película –la cual, por cierto, también gestiono- , únicos lugares donde hasta ahora estaba alojado dicho frame. ¿Han pedido a alguien permiso para descargar y utilizar esa imagen? No. Se me ocurre ahora, por cierto, una tercera posibilidad: que la hayan obtenido mutilando el cartel de la actividad. Cualquiera de estas opciones me produce pavor.
  3. No es difícil imaginar la cara que se le queda a uno cuando, de manera casual -por no decir accidental- , se encuentra con su texto y sus fotos en un medio de prensa que encima lo firma como ‘Redacción’. ¿Y aquella sana tradición, por no decir vergüenza torera, de citar a la fuente de la información? Al menos, se evitarían algunas susceptibilidades…
Varias historias.
Revistas en un quiosco de prensa. Foto realizada para el V Rally Fotográfico de la af/G. (C) Isra Calzado López

Conste que mi intención aquí no es dilapidar a Guadaqué, aunque superficialmente pueda parecer eso; como digo, esto es sólo un ejemplo de lo que me viene ocurriendo de un tiempo a esta parte. Pero a decir verdad, y siendo sicero, lo que me más sonrojo y tristeza me causa de todo este asunto es que este malrollismo se podía haber evitado con un correo electrónico o un simple whatsapp, máxime cuando nos conocemos desde hace ya bastantes años y la gente de la prensa de Guadalajara siempre hemos antepuesto el sentido del compañerismo por encima de las empresas. Desde que llegué al gremio en esta provincia hace ya más de una década, siempre se ha podido presumir de que todos los compañeros y compañeras hemos ayudado al de al lado cuando ha hecho falta, y nunca ha faltado quien, fuese del medio que fuese –escrito, radiofónico o televisivo- , nos facilitase ese corte de sonido que habíamos perdido, esas imágenes a las que no habíamos llegado o esa declaración importante en la que, mientras hablaba el político de turno, el micro no quiso funcionar. ¿Cómo hemos llegado a esta paupérrima situación? ¿Cuándo el copiar y pegar lo que hacen otros se ha antepuesto a cualquier otra consideración moral y profesional?

Mucho me temo que la crisis de los medios nos está volviendo idiotas, hasta el punto de tornarnos en absolutos buitres digitales capaces de coger cuanto pillamos por internet, morder al que levanta la voz -aunque lleve la legítima razón- , y si te he visto, no me acuerdo. Esa falsa leyenda, esa cruel falacia de que todo cuanto hay en la red es de dominio público se está instalando, me temo, en las redacciones y en los despachos…

No deja de ser tristemente irónico que los medios de comunicación sean cada vez menos comunicativos; que la cercanía de la que siempre han hecho gala hacia vecinos y asociaciones sea cada vez más un hermoso y añorado sueño del pasado; y que las exiguas plantillas y los pocos recursos sean el parapeto con el que justificar estas actitudes piratas. ¿Qué opinarían periodistas, jefes de redacción, reporteros, fotógrafos o la misma Asociación de la Prensa si yo mañana crease una web de información trufada de noticias, imágenes y fotos mangadas directamente de los medios digitales de Guadalajara? La pregunta es retórica; la respuesta es obvia.

Sentido común es lo único que pedía en Twitter el pasado sábado por la noche. Pero como dijo aquél, empieza a ser el menos común de los sentidos. Debo decir que por supuesto esto no se produce en todos los medios, ni mucho menos, pero no puedo evitar empezar a sentir cierto recelo y desconfianza hacia un sector que, hasta hace muy poco, era el mío propio. ¿Tanto nos cuesta hablar entre nosotros?

Juzgad vosotros mismos.