La fragilidad del mito

La fragilidad del mito.

Mr. Holmes (Bill Condon, 2015) es una película que tiene diferentes lecturas. Si quien vaya a verla es aficionado o fan de los relatos literarios originales de Sir Arthur Conan Doyle, se encontrará con no pocas inexactitudes y licencias con respecto al carisma, la personalidad y la muy peculiar personalidad del mítico personaje; si por el contrario el espectador apenas conocer al detective, si acaso tan sólo por el nombre y por los mitos y tópicos que rápidamente se nos vienen a la cabeza –gracias, sobre todo, a la imagen física que el cine ha construido en los últimos ciento quince años- , seguramente disfrutará con mayor regocijo de esta propuesta agradable, entretenida, sin estridencias pero también sin aspectos sobresalientes… [leer crítica en Cultura En Guada]

Elemental: los 12 mejores ‘Sherlocks’

THE ADVENTURES OF SHERLOCK HOLMES, Basil Rathbone, 1939La última aventura cinematográfica (hasta la fecha) del famoso detective londinense de Baker Street, Mr. Holmes, nos muestra un Sherlock ya maduro pero que, a pesar de su edad, no ha perdido su olfato ni su indiscutible carisma a la hora de resolver misterios. Coincidiendo con el estreno de la película de Bill Condon, en eCartelera.com hago repaso (por orden cronológicamente histórico) de algunos de los actores que más han aportado al personaje en sus ya más de trescientas apariciones en la pequeña y gran pantalla durante 115 años.

Ni juego, ni sombras

Ya está disponible en formato doméstico Sherlock Holmes: Juego de sombras, inevitable y fallida secuela de la muy libre adaptación a la gran pantalla de las aventuras del ingenioso detective creado por Sir Arthur Conan Doyle firmada como entonces por el británico Guy Ritchie. Robert Downey Jr. pone rostro al sabueso de Baker Street, acompañado, cómo no, por su fiel doctor Watson (Jude Law) a los que se une en esta ocasión la emergente Noomi Rapace en su salto a Hollywood para atrapar al malvado profesor Moriarty (Jared Harris) en una segunda entrega confusa e intrascendente sin más oficio ni beneficio que el explotar la misma fórmula que la primera -peleas a cámara lenta, explosiones a tutiplén- y privándonos de algún enigma o rompecabezas que llevarnos a la boca. Una lástima.